Amanecí retro. ¿Has notado que rara vez pensamos en lo que significa o implica aquello que estamos cantando? Por ejemplo en esa canción, empieza como algo sano, un proceso de aceptación, respeto (al dar espacio al otro), valoración propia (al no quedarse donde no sos valorado).
Pero (si, esa palabra tan inoportuna) en el estribillo regresa a una desvalorización propia al rogar un encuentro de despedida, que seguramente para la contraparte es innecesaria. La mente humana que imagina se merece un final diferente.
De hecho, la parte que canta el público es aún más tóxica, y ni siquiera es parte de la letra. Incluso se ve cuando el artista les dice, con un gesto de la mano, «no, no, eso no». No sean como el estribillo, ni como el público.