Vida

Hay un árbol a dos casas, medirá unos tres pisos de altura, sospecho que vienen de ese árbol unos pedazos de madera, similares a las que caen de las jacarandas, los que están haciendo mucho ruido en mi patio.

No tengo idea de que cosa sean.

La vida sigue y aunque el árbol está rodeado de cemento (casas y cuidad) siguen arrojando sus semillas, sigue haciendo lo que por diseño debe de hacer, vivir.

Me encantan los árboles, se puede aprender mucho con observarlos.

Junto al toronjo que estaba, del que hablé hace unas entradas, en la casa de los vecinos de enfrente, hay otro más. Una higuera, la cual sobrevivió y empieza a reverdecer.

Para cada árbol hay un lugar diferente, al toronjo solo le era cuestión de tiempo para morir, pues no estaba donde debía de estar plantado. Sin importar lo mucho que lo cuidarán.

Si no reverdecemos, a diferencia de los árboles, hay que buscar otro lugar. Esa es nuestra ventaja.

Otra manera de decir me quiero (1)

Di no a situaciones, propuestas y personas que no te convengan. Toma el control de tu vida, construye sobre cimientos firmes que no dependan tus planes de desiciones de terceras personas. No hagas algo en lo que llega otra (situación, propuesta o persona). Las energías que tendrás, de hacerlo así, serán pocas. Pues no le veras como un proyecto de vida, sino algo sin sentido y habrá desgaste emocional e incertidumbre.

Define lo que quieres, decide, actúa y permanece en lo elegido. No permitas que otros decidan por ti, y no dejes que las situaciones se “arreglen solas”. Y, muy importante, desarrollar los pilares que hacen la felicidad. ¡Ah y ve a terapia!

2

Hay que ver las cosas como realmente fueron. Los sentimientos pueden cambiar rápido si se ponen en perspectiva.

Cuando tengas ganas de morirte
esconde la cabeza bajo la almohada
y cuenta cuatro mil borregos.

Quédate dos días sin comer
y verás qué hermosa es la vida:
carne, frijoles, pan.

Quédate sin mujer: verás.
Cuando tengas ganas de morirte
no alborotes tanto: muérete y ya.

Jaime Sabines

La memoria miente, sonreímos o solo registramos los momentos que queremos, y por amor (nótese la cursiva) es fácil auto engañarnos si lo queremos creer.

En retrospectiva te das cuenta que has dado vida de más. No hay equilibrio en la balanza, y es cuando dices: Hasta aquí llegue.

Helada.

La helada mató al árbol de toronjas, frente a la casa. Lo tuvieron que cortar, no es lo que querían, pues ya tenía mucho tiempo. Había llegado a dar sombra, refugio a las aves, y toronjas ricas ¿las recuerdas? Mientras veía eso, recordé este Haiku;

いましわが伐る 木の静けさを 仰ぎたり
ima shi waga kiru, ki no shizukesa o, aogitari.

Mientras lo corto
Veo que el árbol tiene
Serenidad.

Matsuo Bashô (1644-1694)

El árbol creció durante años, pero en una sola helada todo terminó. No había tenido tanto sentido como hasta el día de hoy que vuelvo a recordarlo. ¿Que significa un tiempo de incomunicación? Aquí, en la casa, tengo los restos de la helada, hay mucha leña de ese árbol.

Tu nombre

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre.
Trato de escribir que te amo.
Trato de decir a oscuras todo esto.
No quiero que nadie se entere,
que nadie me mire a las tres de la mañana (2:35)
paseando de un lado a otro de la estancia,
loco, lleno de ti, enamorado.
Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote.
Digo tu nombre con todo el silencio de la noche,
lo grita mi corazón amordazado.
Repito tu nombre, vuelvo a decirlo,
lo digo incansablemente,
y estoy seguro que habrá de amanecer.

Jaime Sabines