Contentamiento

Estaba platicando con mi madre por teléfono, mientras manejaba rumbo a algún lugar climatizado donde pudiera perder/utilizar las siguientes horas de mi día (son las 13:02 hrs y el siguiente compromiso es hasta las 16:30 hrs). Y mientras discurría la conversación mi sobrina, del otro lado del teléfono a muchos kilómetros y en otro país, tenía un conflicto emocional que era tan grande (para ella) como los problemas por los que he estado pasando últimamente.

Tiene cerca de cinco años ¿qué cosa puede ser tan grave a esa edad? Inmediatamente me compare con mi madre, quien se encuentra jubilada y no tiene que hacer absolutamente nada para garantizarse un futuro (alcanzo modalidad 40, donde la pensión no depende de lo ahorrado) y sin embargo así… tiene problemas.

Siempre anhelamos más, sin importar lo que tengamos o no, no será suficiente. Somos esclavos de la insatisfacción y cada uno de nuestros inconvenientes sin importar tengas cinco, cuarenta o setenta años parecen causan el mismo sufrimiento. Así como pienso yo del problema ajeno, seguro así han de pensar sobre los míos. ¿Será esta la razón, real, para la cual estamos aquí, el dolor? Meditaba en esta pregunta y en otros hilos de pensamientos.

Me estacione frente al lugar donde inicialmente pensaba quedarme esperando este tiempo pero por alguna razón, que desconozco, no me quede. Luego, en el trayecto al lugar B, vi indigentes descansando y otros caminando. Uno en particular llamo mi atención; andaba con chamarra y cruzaba una calle, una esquina donde dan vuelta los autos a la derecha, ya se encontraba a la mitad (entre los dos carriles que giran) pero los conductores del segundo carril no lo dejaban terminar de pasar la calle, intento tres veces avanzar y al no conseguirlo simplemente giro a la derecha igual que los vehículos y continuo caminando entre los dos carriles… envidie la simpleza que creía podrían tener. Quizá son los únicos realmente libres de todo esto… supongo que dependerá de cada indigente. Y en ese momento me di cuenta que también depende de cada individuo y recordé las palabras que dice Pablo en su carta a los Filipenses.

«No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.» Filipenses 4:11-13 RVR60

Son las 13:56 y empiezo a sentir la ansiedad de que debo consumir otro producto para poder permanecer en este lugar mas tiempo. Pero sé que no es así pues desde que llegue hay otras personas, con el producto agotado, en otras mesas trabajando (o eso creo). Me parece tan largo el camino (mental/espiritual) para llegar a ese nivel de contentamiento.

Árbol

Es árbol de vida para los que de ella echan mano,
y felices son los que la abrazan.

Proverbios 3:18 (LBLA)


Es bonito el significado que tienen, como símbolo, los arboles en las escrituras, se utilizan para mostrar (evidenciar) el vinculo y relación con Dios. Somos comparados con los arboles, cuando tenemos fe podemos resistir y sobrevivir a las cosas horribles de la vida, dar fruto todo el año.

Pero benditos son los que confían en el Señor
    y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza.
Son como árboles plantados junto a la ribera de un río
    con raíces que se hunden en las aguas.
A esos árboles no les afecta el calor
    ni temen los largos meses de sequía.
Sus hojas están siempre verdes
    y nunca dejan de producir fruto.

Jeremias 17:7-8 (NTV)

Se nos compara con arboles (frutales por cierto), los cuales ademas de dar fruto (símbolo de fertilidad) dan refugio. Pero no lo hacen porque tengan la fuerza para hacerlo, es importante saber eso, pido nunca olvidarlo (nunca vuelva a olvidar). Olvidar eso es el resultado de envanecerse y buscar lo que es de dios en otro lado «me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua» (Jer 2:13). Lo que nutre y mantiene con fuerza al árbol es el agua, Jesús dice «el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer» (Juan 15:5), El es la fuente de agua viva, Él es la fuente de vida del árbol de la vida.

Este tiene raíces y la raíz es también un símbolo de la ascendencia, aquello que esta atrás de nosotros respaldándonos, aquello que no podemos ver pero nos ha formado. Las enseñanzas de vida, el aprendizaje de tus abuelos, todo aquello que hemos asimilado. Pero no visto desde la perspectiva del antiguo yo (el yo sin fe) sino desde el nuevo Yo, la nueva tu. Experiencias observadas a travez de la luz, hemos sido plantados y todo lo viejo ha pasado (2 Cor 5:17). El apóstol Pablo nos recuerda «Pues, si las raíces del árbol son santas, las ramas también lo serán.» (Rom 11:16).

Un hermoso símbolo el árbol, y más el árbol de la vida. Que aparece al principio y al final de todo. Me asombra la forma que El tiene para dirigir mis pensamientos, sobre todo cuando empiezo a desviarme… ¿cómo llegue de tu tatuaje en la espalda, el árbol de la vida, a escribir todo esto? No tengo ni idea.

Mucho más grave

Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabes tan objetivamente como yo

sin embargo hay algo que quisiera aclararte
cuando digo todas las parcelas
no me refiero sólo a esto de ahora
a esto de esperarte y aleluya encontrarte
y carajo perderte
y volverte a encontrar
y ojalá nada más

no me refiero sólo a que de pronto digas
voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta
bueno llora
y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizá por eso salga enseguida el sol

ni me refiero sólo a que día tras día
aumente el stock de nuestras pequeñas
y decisivas complicidades
o que yo pueda o creerme que puedo
convertir mis reveses en victorias
o me hagas el tierno regalo
de tu más reciente desesperación

no
la cosa es muchísimo más grave

cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo
también estás reescribiendo mi infancia
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran
y vos en cambio sabes que eso no sirve
quiero decir que estás rearmando mi adolescencia
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos
y vos sabes en cambio extraer de ese páramo
mi germen de alegría y regarlo mirándolo

quiero decir que estás sacudiendo mi juventud
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos
esa sombra que nadie arrimó a su sombra
y vos en cambio sabes estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas
y quede el armazón de mi verdad sin proezas

quiero decir que estás abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia
este extraño confín de angustia y nieve
esta bujía que ilumina la muerte
este precipicio de la pobre vida

como ves es más grave
muchísimo más grave
porque con estas o con otras palabras
quiero decir que no sos tan sólo
la querida muchacha que sos
sino también las espléndidas
o cautelosas mujeres
que quise o quiero

porque gracias a vos he descubierto
(dirás que ya era hora
y con razón)
que el amor es una bahía linda y generosa
que se ilumina y se oscurece
según venga la vida

una bahía donde los barcos
llegan y se van

llegan con pájaros y augurios
y se van con sirenas y nubarrones
una bahía linda y generosa
donde los barcos llegan
y se van

pero vos
por favor
no te vayas.

Mario Benedetti


Esto en definitiva es mucho más grande de lo que pensaba.