Destino

El destino (como predestinado) no existe, aunque me gusta creer que si. El universo no confabula a mi favor, pero tampoco en mi contra (aunque a veces lo pareciera, pregunten a Schopenhauer).

El destino (como objetivo) existe cuando lo formamos con desiciones, acciones y elecciones. Sin embargo, puede cambiar con el tiempo… No es inmutable, y del mismo modo terco, me gusta creer que si. Me gusta creer que podemos conseguir la fuerza para sobrepasar obstáculos y alcanzar destinos.

En ninguno de los dos enfoques hay garantía de alcanzarlo, pero en el circulo interno, hay mas probabilidad de que suceda. Y sin embargo, algunos “destinos” están muy fuera del circulo de influencia. ¿Se podría ampliar el circulo de influencia para cubrir ese aspecto? ¿Tiene caso angustiarnos? ¿Qué hacer con ese destino? Son obvias las respuestas teóricas, eso me parece, pero es más difícil la respuesta practica y más aún cuando no estas seguro (o no has aceptado) el circulo en que se encuentra ese destino.

Los dolores del mundo

“Si nuestra existencia no tiene por fin inmediato el dolor, puede afirmarse que no tiene ninguna razón de ser en el mundo. Porque es absurdo admitir que el dolor sin término que nace de la miseria inherente a la vida y que llena el mundo, no sea más que un puro accidente y no su misma finalidad. Cierto es que cada desdicha particular parece una excepción, pero la desdicha general es la regla.”

A. Schopenhauer.

El nombre.

YHWH o JHVH (se le de derecha a izquierda en la imagen) significa “Yo soy el que soy”, y es el inicio de las declaraciones de Jesús; Yo soy el pan de vida, Yo soy la luz del mundo, Yo soy la puerta, Yo soy el buen pastor, Yo soy la resurrección y la vida, Yo soy el camino, la verdad, y la vida.

Y también forma parte de las formas en que se a presentado Dios en el antiguo testamento Yahveh-Jireh (Yo soy tu proveedor), Yahveh-Rafa (Yo soy tu sanador), Yahveh-Rohi (Yo soy tu pastor), Yahveh-Shalom (Yo soy tu paz).

La pronunciación original se desconoce, pues por respeto no era pronunciado y decían Adonaí (que significa Señor) al encontrarse con el nombre en el texto o al referirse a Dios, y la pronunciación Yahveh, o Yahvé, es una trasposición de las vocales de Adonaí y las consonantes del nombre (YHWH).

El significado de Yo soy, se refiere a auto existencia, sin dependencia externa en todo sentido. Una clave sobre su posible pronunciación esta en la palabra Aleluya, que en prácticamente todos los idiomas tiene la misma pronunciación y significa “alabad a Dios” o “gloria a Dios”, la segunda parte de esa palabra es el nombre “corto” de Dios: Yah.

elnombre