Tu nombre

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre.
Trato de escribir que te amo.
Trato de decir a oscuras todo esto.
No quiero que nadie se entere,
que nadie me mire a las tres de la mañana (2:35)
paseando de un lado a otro de la estancia,
loco, lleno de ti, enamorado.
Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote.
Digo tu nombre con todo el silencio de la noche,
lo grita mi corazón amordazado.
Repito tu nombre, vuelvo a decirlo,
lo digo incansablemente,
y estoy seguro que habrá de amanecer.

Jaime Sabines

Barra libre.

Son casi las tres de la mañana, es sábado (martes, o cualquiera de estos últimos días), acabamos de cerrar el negocio. Habrá que empezar temprano el día para volver a hacer lo mismo que hoy. O quizá un poco más. Y en realidad solo tengo mente para una o dos cosas.

Empece a leer “Días sin tí” de Elvira Sastre (ES) por recomendación de AC. (¡me esta fascinando! Gracias). Y me he puesto a investigar un poco, sobre ella, a esta hora que es mi tiempo libre.

Encontré sus inicios escribiendo en un blog en 2007, en octubre del 2019 fue su última entrada y aun esta en línea. No encontré un lugar donde abiertamente reconociera su autoría, sin embargo, en una versión antigua (aun no borrada de su pagina oficial), hay un enlace a su blog. Seguramente navegando en las entradas del mismo, algo he de encontrar.

La pagina (dentro del dominio oficial https://elvirasastre.net) abandonada es https://elvirasastre.net/poemas/ donde se encuentra el enlace a su blog https://bleuparapluie.blogspot.com, ¿cuál habrá sido su auto biografía? (https://www.elvirasastre.net/biografia.html) Ya no aparece disponible, el enlace esta roto. No sé si les ha dejado como migajas (pistas) para los curiosos. Me alegra no les borrara.

Todo empezó con unos ojos azules, es el titulo de su primer publicación. Y Ya nadie conocerá nuestra historia es la última, irónicamente en sus escritos (seguramente) esta plasmada esa historia. Este es el poema, que nos regala en su blog. Ha de haber sido algún punto agradable entre los ojos azules que iniciaron todo y la ultima entrada. Disfruten.

Elvira Sastre, recitando poesía. enero 27, 2013.

Nota: Si vuelves a abrir un negocio, que los horarios sean mas compatibles. Y, preferentemente, que sea complementario a los que ya tienes. Y que sea algo que te guste, quizá podrías terminar escribiendo algún libro o dando conciertos.

Se le olvidó la luna.

Hoy fue un día en gran manera estresante/retador, llegue a decir a mi socio “¿cuanto es tu aportación? te la regreso y vete”. En unos segundos los pensamientos pueden encenderse, incendiarse y consumirse por completo. Dentro de todo el estrés, la parte buena, se llegaron a acuerdos, encontramos una solución ingeniosa a un problema del negocio. Quizá solo necesitábamos liberar el estrés.

Al llegar la madrugada (cerramos a las 02:00 hrs), ya para descansar y relajarme, me puse a revisar las visitas al blog y encontré una entrada que publique en el 2008 (¡hace doce años!) que visitaron hoy y un mensaje (bonito) que me dejaron, en aquel entonces, en la publicación (tengo mis sospechas sobre quién pudo haber sido) en la categoría de Haiku, fue una sorpresa bonita. Al buscar la fuente del Haiku de aquella entrada, encontré también el siguiente:

Al ladrón
se le olvidó la luna
en la ventana.

The thief,
left behind,
the moon in my window

盗人にとり残されし窓の月
(nusubito ni torinokosareshi mado no tsuki)
Daigu Ryôkan (1758 – 1831)

Me encanta este estilo, es realmente muy simple, cuando hace match con tu ser se siente demasiado para ser un texto tan breve. Y el poder revisarlo en dos idiomas, es decir a través del filtro de dos traductores se puede apreciar un poco mejor. Seguramente en las traducciones se pierda algo de la energía original, libertad artística del traductor. Sin embargo, así me lo parece. También fue una coincidencia curiosa que, al escribir esto, al encontrarlo estaba hablando con mi amiga Luna.

¿Qué es lo que veo en este Haiku? Que sin importar lo que no tengas, siempre hay algo que apreciar de lo que sí tienes. Sobre todo las cosas, que no son cosas, y que no pueden ser robadas.

Fuente de Haiku: www.elrincondelhaiku.org

Quiéreme

Quiéreme, aunque sea de verdad, 
quiéreme, y permíteme el exceso, 
quiéreme, si es posible, sin piedad, 
quiéreme, antes del último beso.

Quiéreme, haz que se incinere el mar, 
quiéreme, como el vendaval que pasa, 
por el resto de una brasa 
dentro de un glaciar.

Quiéreme, sin el mínimo pudor, 
quiéreme, con la insidia de la fiera, 
quiéreme, hasta el último temblor, 
quiéreme, como quien ya nada espera.

Quiéreme, aunque no sepas fingir, 
quiéreme, que de todas mis flaquezas 
sacaré la fortaleza 
para revivir.

Sabes bien 
que jamás te lo he pedido 
ni jamás te hice un reproche… 
por lo que esta vez te pido, 
ya que no es cosa de dos, 
que tú seas quien me quiera 
como nunca me has querido 
esta noche del adiós…

Quiéreme, ahora que llegó el final, 
quiéreme, sin mas puntos suspensivos, 
quiéreme, aunque venga el bien del mal, 
quiéreme, como si estuviera vivo.

Quiéreme, que no entiendo qué hago aquí, 
quiéreme, si no quieres que esté muerto, 
porque todo es un desierto 
fuera de ti.

Quiéreme, que ya empieza a anochecer, 
quiéreme, aunque sólo sea un instante, 
quiéreme, y hazlo como otra mujer, 
quiéreme, como si fuera otro amante.

Quiéreme, que mañana ya murió, 
quiéreme, como si el mundo acabara, 
como si nadie te amara 
tanto como yo…

Sabes bien… 
que jamás te lo he pedido 
ni jamás te hice un reproche… 
por lo que esta vez te pido, 
ya que no es cosa de dos, 
que tú seas quien me quiera 
como nunca me has querido 
esta noche del adiós… 
Quiéreme… 
Quiéreme.

Luis Eduardo Aute

No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si 
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti


No me quedaré inmóvil, ni le querré con desgana. No me quedare al borde, me arrojare y recorreré ese camino. ¿Aun es tiempo? Y si no lo es jamas tendré la pregunta del hubiera o la sensación de “habría podido dar más”. Porque solo de este modo, catastrófico, se puede cambiar.