Ansiedad

Arthur Schopenhauer empieza, en “los dolores del mundo”, escribiendo/diciendo: Si nuestra existencia no tiene por fin inmediato el dolor, puede afirmarse que no tiene ninguna razón de ser en el mundo. Porque es absurdo admitir que el dolor sin término que nace de la miseria inherente a la vida y que llena el mundo, no sea más que un puro accidente y no su misma finalidad. Cierto es que cada desdicha particular parece una excepción, pero la desdicha general es la regla.

Somos demasiadas personas habitando aquí dentro, fragmentados en personalidades. Similar a “fragmentado” o “intensamente” (ambas peliculas, generos muy distintos). Y para cualquiera de nosotros (hablando en primera personas) hay material para agrandar dicha personalidad.

Está mi yo fatalista, que como Arthur, piensa que el sin sentido de la vida es el sentido de la misma. Y me identifico con esa literatura, y afirmó como diciendo amén a fragmentos como “El día de hoy es malo, y cada día será más malo, hasta que llegue el peor”.

Sin embargo también soy otro yo, el yo que no quiere eso, que se revela y trae al consciente frases de otros tiempos, que ahora parecen lejanas, como: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.” Isaías 26:3. Es esta batalla de la mente, entre mis fragmentos (diferentes yos) queriendo tomar el control. La personalidad mejor alimentada será la que predominará y menguara la “desnutrida”. Vamos a darme (aunque muchos dijeran darle) una oportunidad, a mi yo que quiero ver vencedor, con Max Lucado y su “Ansiosos por nada”.

Una habitación propia.


Gira en torno a la preparación para una conferencia “Las mujeres y la novela”. Narrando la investigación del marco teórico y escrito como si estuvieras escuchando/leyendo lo que va pensando, las divagaciones que toma su mente en el transcurso de la investigación (que en momentos la distraen del objetivo, pero siguen siendo interesantes) y los eventos en esos días con sus respectivas interacciones.

Es un ensayo, breve, con 6 capítulos. Y sin embargo da en el punto, según mi breve experiencia, cuando dice lo que se necesita para poder escribir libremente o desarrollar cualquier forma de arte. Actualmente me parece que aplica a ambos géneros, aunque claro habrá excepciones a esa regla

A pesar de que los movimientos radicales la tomen de referente, lo que encontraras en el ensayo dista mucho de la percepción que proyectan actualmente del feminismo en las redes (“卐” principalmente). Se encuentra en un punto, a mi entender, adecuado.

Un buen ensayo/libro, no te quedes sin leerlo.

Ven

Ven, mi amor, a la tarde de Aniene
y siéntate conmigo a ver el viento.
Aunque no estés, mi solo pensamiento
es ver contigo el viento que va y viene.

Tú no te vas, porque mi amor te tiene.
Yo no me iré, pues junto a ti me siento
más vida de mi sangre, más tu aliento,
más luz del corazón que me sostiene.

Tú no te irás, mi amor, aunque lo quieras.
Tú no te irás, mi amor, y si te fueras,
Aun yéndote, mi amor, jamás te irías.

Es tuya mi canción, en ella estoy.
Y en ese viento que va y viene voy.
Y en ese viento siempre, me verías.

Rafael Alberti

Los dolores del mundo

“Si nuestra existencia no tiene por fin inmediato el dolor, puede afirmarse que no tiene ninguna razón de ser en el mundo. Porque es absurdo admitir que el dolor sin término que nace de la miseria inherente a la vida y que llena el mundo, no sea más que un puro accidente y no su misma finalidad. Cierto es que cada desdicha particular parece una excepción, pero la desdicha general es la regla.”

A. Schopenhauer.