Árbol

Es árbol de vida para los que de ella echan mano,
y felices son los que la abrazan.

Proverbios 3:18 (LBLA)


Es bonito el significado que tienen, como símbolo, los arboles en las escrituras, se utilizan para mostrar (evidenciar) el vinculo y relación con Dios. Somos comparados con los arboles, cuando tenemos fe podemos resistir y sobrevivir a las cosas horribles de la vida, dar fruto todo el año.

Pero benditos son los que confían en el Señor
    y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza.
Son como árboles plantados junto a la ribera de un río
    con raíces que se hunden en las aguas.
A esos árboles no les afecta el calor
    ni temen los largos meses de sequía.
Sus hojas están siempre verdes
    y nunca dejan de producir fruto.

Jeremias 17:7-8 (NTV)

Se nos compara con arboles (frutales por cierto), los cuales ademas de dar fruto (símbolo de fertilidad) dan refugio. Pero no lo hacen porque tengan la fuerza para hacerlo, es importante saber eso, pido nunca olvidarlo (nunca vuelva a olvidar). Olvidar eso es el resultado de envanecerse y buscar lo que es de dios en otro lado «me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua» (Jer 2:13). Lo que nutre y mantiene con fuerza al árbol es el agua, Jesús dice «el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer» (Juan 15:5), El es la fuente de agua viva, Él es la fuente de vida del árbol de la vida.

Este tiene raíces y la raíz es también un símbolo de la ascendencia, aquello que esta atrás de nosotros respaldándonos, aquello que no podemos ver pero nos ha formado. Las enseñanzas de vida, el aprendizaje de tus abuelos, todo aquello que hemos asimilado. Pero no visto desde la perspectiva del antiguo yo (el yo sin fe) sino desde el nuevo Yo, la nueva tu. Experiencias observadas a travez de la luz, hemos sido plantados y todo lo viejo ha pasado (2 Cor 5:17). El apóstol Pablo nos recuerda «Pues, si las raíces del árbol son santas, las ramas también lo serán.» (Rom 11:16).

Un hermoso símbolo el árbol, y más el árbol de la vida. Que aparece al principio y al final de todo. Me asombra la forma que El tiene para dirigir mis pensamientos, sobre todo cuando empiezo a desviarme… ¿cómo llegue de tu tatuaje en la espalda, el árbol de la vida, a escribir todo esto? No tengo ni idea.

Gerbera

Gerbera, para siempre.

Hubo que esperar más tiempo, no fue posible al día siguiente. La demora ha valido el tiempo esperando. Fue fascinante ver cómo entregaban la flor que no se marchitara jamas, mi regalo casi de navidad, casi entregado en reyes. ¿Acaso no es genial ese estilo? Soy ruda (botas) pero también delicada (vestido) y le hubieran visto completa, completa como ella. Afortunadamente les pudimos ver (yo y mis otros yos).

Alertas

Estaba meditando, desde hace un tiempo aunque no todo el tiempo, en las alertas que tuve y en él porque no les pude ver (o de verlos les ignore). De verdad, en el momento hice lo mejor que podía haber hecho (supongo o quiero pensar), tampoco voy a ser duro conmigo respecto a lo que ya hice. Solamente creo importante identificar y no repetir.

El primero, por el cual empece la entrada es el siguiente: Escucha a la persona, observa sus acciones y sus palabras, pon mucha atención a lo que te dice. Para que cuando te sugiera proceder de otro modo, le creas y le hagas caso. Si te dice que no esta liste o no quiere algo serio, o que tiene quereres no serios simultáneos… hazle caso, no muevas la frontera en tus limites, no permitas que el acuerdo al que puedan llegar termine vulnerando tus limites, pues no se detendrá con reventar ese limite, intentara romper tantos limites como le sea posible visualizar en ti.

No intentes convencerle después de haber intentado (y por favor, no intentes varías veces), de haber recibido de forma explicita o implícita su respuesta negativa. Es verdad que él no ya lo tenemos todos (aún antes de intentar) y si ya te lo confirmaron… no es necesario ir por la humillación. Si te fijas en los detalles puedes evitarlo. Si te dicen algo explicito, en ese mismo momento ordena el repliegue de tus sentimientos y esfuerzos.

El segundo, lo escribo en cuanto lo tenga procesado.

Realmente

Esperábamos mientras preparaban todo para iniciar el tatuaje, C. me pregunto -¿sabes qué es para siempre?- Le dije que sí y continue sintiendo la ansiedad. Pero no es hasta hace un momento, mientras platicábamos por chat, dos días después que me entro de golpe, tome consciencia, de la profundidad de un «para siempre». También comprendí que todo el tiempo estamos fabricando recuerdos y en el recuerdo de mi primer para siempre ella estaría.

Recordé también, pero por notificación de una aplicación, unos días después de haber apartado la fecha, que el 18 (día en que me llenaron de color) es el cumpleaños de quién estimulo la escritura de algunas entradas previas (fatalistas algunas, buenas otras) y pensé que chingón. Es chingón no acordarme de eso y después, sin notificaciones, menos me acordare. Qué hermoso, de verdad, que no todos los para siempre son realmente para siempre.

Gerbera Naranja.

Mañana le toca y yo seré el espectador, quiere una gerbera naranja. No es su primer para siempre, pero el primero que le acompaño. Afortunadamente los para siempre, cuando no vienen de lo alto, no son para siempre y podemos empezar de nuevo.

C. ha asociado la gerbera naranja a la euforia y a la alegría, que simbolizan el éxito conseguido en todos los sueños o metas propuestos en la vida. Es bonito el significado que le ha dado. Ya escribiré mañana, sobre mañana o después de mañana.

No es nada de tu cuerpo

No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca -tu boca
que es igual que tu sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo, en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada -¿qué es una mirada?-
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oido, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el suelo.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un gramo, ni un momento:

Es solo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.

Jaime Sabines