Me amo y me dijo.

Hace unos segundos, mientras aprovechaba el tiempo en lo que espero su salida del DIF, leía el devocional que estoy llevando, se llama Mi Espíritu, Mi Responsabilidad. Este devocional en el día tres habla sobre la obediencia. El texto toca puntos interesantes, desde luego. Pero, lo que atrapo mi pensamiento fue la mención a lo ocurrido con el «joven rico», en el evangelio de Marcos 10:21-22, le colocare en dos de mis traducciones favoritas, el 21 en NTV y el 22 en RVR60.

«Jesús miró al hombre y sintió profundo amor por él. —Hay una cosa que todavía no has hecho —le dijo—.  Anda y vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Después ven y sígueme.«

Marcos 10:21 NTV

En particular, lo que me conmovió, fue lo siguiente “Jesús miró al hombre y sintió profundo amor por él”… En la Reina Valera nos traduce de forma más poética «Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo»… Justo antes confrontar esta el sentir amor, para pedir que dejara aquello que tenia cautivo su corazón, en este caso era su riqueza (material). En mi caso fueron planes, expectativas y deseos, que era donde tenia mi tesoro y esperanza.

Mi oración, y mi responsabilidad, es tener preparado mi corazón para dar pasos en obediencia. Y no me ocurra como con el joven en la historia, que valoro más aquello que tenia a lo que podría vivir al seguir a Jesús.

«Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.»

Marcos 10:22 RVR60

Cada que algo en su palabra, o en sus formas de hablarme, me confronta y me incomoda (porque pide cambiar algo en mi vida) es Dios mismo sintiendo profundo amor por mí. Conmovido, teniendo compasión y diciéndome: Una cosa te falta, hay una cosa que todavía no has hecho

Café Terraza

Café Terrace – Vincent van Gogh

Unos minutos atrás encontré esta foto (ayer, cuando empece a escribir, antes de dejarle en borrador), la tome hace tiempo a un rompecabezas que arme hace mucho. El rompecabezas lo pegue a un cuadro hecho a la medida y ahora esta colgado en una de las paredes de la casa donde crecí.

Me gusta mucho ese cuadro, me recuerda a cuando trabajaba en un café (Café Koo) a una cuadra de la casa. Me recuerda a café con leche cuando me visitaban pues le gustaba a leche y a mi me encantaba esa atención (ahora ya no me hablan). A la tranquilidad que da no tener idea de responsabilidades (mas allá de la escuela y el trabajo en la cafetería). A las personas que me visitaba, en esa edad que disfrutas pues no estas pensando qué va a cambiar/terminar, cuando eres inmortal. Pero sobre todo la sensación de que te esta gustando lo que estas viviendo. A mi madre también le gusta, pero en general cualquier cosa que haga por lo que no creo le recuerde algo en particular, sino simplemente a nosotros sus hijos (le arme junto con mi hermana).

Ahora que estoy lejos de mi tierra, de lo que fuera mi hogar, lo que mas extrañe en los momentos difíciles fue la sensación que tienes cuando llegas a casa después de un día largo y complicado. La tranquilidad que llega al atravesar el umbral principal y saber que estas en lugar seguro.

Me parece asocio a eso los cuadros de Van Gogh, es una de las razones por las que quiero como tatuaje en el antebrazo una luna menguante, al estilo de La Nuit étoilée (La noche estrellada).

La Luna

Solamente la luna, un tatuaje circular, con el amarillo del resplandor a su alrededor, con algo del azul que la circunda y qué se difumine o tenga una transición no abrupta a lo que viene a ser la piel.

Aguijón

Últimamente me han dado dolores en el pecho, me preocupa (un poco) que sea el corazón. También pienso que si lo es y esto se termina, no sería tan malo.

No es que lo deseé, simplemente no le tengo miedo y no veo como le pudiera evitar, más allá de lo que ya estoy haciendo (ejercicio, alimentación, cuidados).

Son como calambres, pequeños, a veces duran más a veces poco. Lo que sí han cambiado mucho es en la forma que veo los días, el esfuerzo que pongo en las cosas, la forma en que me cuido y quiero a los míos (amiges y familia). La manera en que dejo ir, las muestras de cariño sin temor a que se espanten (a veces se espantan). La forma en que me acerco a Dios, no por el después, sino por el ahora.

Por otra parte, de haber sido más inteligente, no hubiera tenido que sentir estos eventos para sensibilizarme. Ya estamos aquí, es lo importante, si eso es solo pasajero y se quita con lo que he estado haciendo, escribo para no olvidar el cambio que hizo en mi esté aguijón en la carne.

Alicia y el conejo

– ¿Pero tú me amas? – Preguntó Alicia.
– ¡No, no te amo! – Respondió el Conejo Blanco.

Alicia arrugó la frente y comenzó a frotarse las manos, como hacía siempre cuando se sentía herida.

– ¿Lo ves? – Dijo el Conejo Blanco. Ahora te estarás preguntando qué has hecho mal, para que no consiga quererte al menos un poco, qué te hace tan imperfecta, fragmentada. Es por eso que no puedo amarte.

Porque habrá días en los cuales estaré cansado, enojado, con la cabeza en las nubes y te lastimaré. Cada día pisoteamos los sentimientos por aburrimiento, descuidos e incomprensiones.

Pero si no te amas al menos un poco, si no creas una coraza de pura alegría alrededor de tu corazón, mis débiles dardos se harán letales y te destruirán. La primera vez que te vi hice un pacto conmigo mismo : «evitaré amarte hasta que no hayas aprendido a amarte a ti misma». Por eso Alicia no, no te amo. No puedo hacerlo.

Fragmento de “Alicia en el país de las maravillas” de – Lewis Carrol