Isaías 43:1-5 (TLA)

«Dios tu creador te dice: “No tengas miedo. Yo te he liberado; te he llamado por tu nombre y tú me perteneces. Aunque tengas graves problemas, yo siempre estaré contigo; cruzarás ríos y no te ahogarás, caminarás en el fuego y no te quemarás porque yo soy tu Dios y te pondré a salvo. Yo soy el Dios santo de Israel. Israel, yo te amo; tú vales mucho para mí. Para salvarte la vida y para que fueras mi pueblo, tuve que pagar un alto precio. Para poder llamarte mi pueblo, entregué a naciones enteras, como Sabá, Etiopía y Egipto. No tengas miedo; yo siempre estaré contigo. No importa dónde estés, yo te llamaré y te haré volver a tu tierra, y volverás a ser mi pueblo. » Isaías 43:1-5 TLA

Me gusta cuando leo pasajes, en la segunda vuelta de lectura, el personalizarlos; No tengas miedo (alma mía), porque Él me ha liberado, me ha llamado por mi nombre y le pertenezco. Aunque tenga grandes problemas siempre estará conmigo. Porque me ama y valioso soy para Él. No importa dónde este, Él me hace volver.

סֶלָה (selah)‎

También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor. (Romanos 5:3-5)

Para ver a Dios calmar la tempestad, es necesario primero estar en medio de la tempestad סֶלָה

69

a los 60 años
a sus 67 años

El día de hoy mi madre esta cumpliendo sus 69 años, el mismo día que mi hermana cumple años (curioso regalo de cumpleaños, dato curioso). Muy cercano a su cumpleaños sesenta se fue a festejar a la ruta de Matacanes (una ruta eco-turística en Nuevo León, México). A los 67 años hizo parapente. Este año al parecer lo mas arriesgado que hará será acompañarme unos días al lugar donde estoy iniciando un emprendimiento.

Por supuesto que admiro su animo para la vida, pero más me marcado su amor para conmigo. Demostrado tanto en las facetas que me gusta (generosidad) como en las que no me gustan al momento de recibirlas (reprensión), a final de cuentas lo que se necesita para educar. Y ahora que ha pasado más tiempo puedo ver que se hace lo que se puede, con los recursos que se tienen. Aun sin tener un manual, he sido muy afortunado por tenerle como guía y ejemplo. Mañana llega, ya les contare.

Me amo y me dijo.

Hace unos segundos, mientras aprovechaba el tiempo en lo que espero su salida del DIF, leía el devocional que estoy llevando, se llama Mi Espíritu, Mi Responsabilidad. Este devocional en el día tres habla sobre la obediencia. El texto toca puntos interesantes, desde luego. Pero, lo que atrapo mi pensamiento fue la mención a lo ocurrido con el «joven rico», en el evangelio de Marcos 10:21-22, le colocare en dos de mis traducciones favoritas, el 21 en NTV y el 22 en RVR60.

«Jesús miró al hombre y sintió profundo amor por él. —Hay una cosa que todavía no has hecho —le dijo—.  Anda y vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Después ven y sígueme.«

Marcos 10:21 NTV

En particular, lo que me conmovió, fue lo siguiente “Jesús miró al hombre y sintió profundo amor por él”… En la Reina Valera nos traduce de forma más poética «Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo»… Justo antes confrontar esta el sentir amor, para pedir que dejara aquello que tenia cautivo su corazón, en este caso era su riqueza (material). En mi caso fueron planes, expectativas y deseos, que era donde tenia mi tesoro y esperanza.

Mi oración, y mi responsabilidad, es tener preparado mi corazón para dar pasos en obediencia. Y no me ocurra como con el joven en la historia, que valoro más aquello que tenia a lo que podría vivir al seguir a Jesús.

«Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.»

Marcos 10:22 RVR60

Cada que algo en su palabra, o en sus formas de hablarme, me confronta y me incomoda (porque pide cambiar algo en mi vida) es Dios mismo sintiendo profundo amor por mí. Conmovido, teniendo compasión y diciéndome: Una cosa te falta, hay una cosa que todavía no has hecho