Reloj Binario

Tal vez no se noto, pero en la foto del escritorio en la entrada anterior hay un reloj binario, porque seria muy extraño estar en un entorno en el cual no puedas saber la hora. Es esa cuadricula de cuatro por cuatro en los iconos, que esta en la parte lateral izquierda inferior.

*Por cierto ya he solucionado la fluidez en la escritura. Ha tenido que ser en LibreOffice Writer y al terminar el escrito le publicare copiando y pegando, no se como me va a ir con eso. Pero la necesidad de escribir ha sido resuelta.

Pero ¿como funciona un reloj binario? (aun tengo problemas con el teclado, no me gusta tener un teclado que no coincida con lo que tiene expuesto). Para eso hay que aprender a contar en binario, el termino binario hace referencia a dualidad, donde puede cualquier numero ser expresado mediante una serie de ceros y unos. Para expresar un numero en binario se asigna un valor a cada espacio, donde el primero es 1, el segundo es 2, el tercero es 4, el cuarto es 8 y así sucesivamente.

Es decir si yo tengo el siguiente numero en binario 0000 (podría escribirse solamente un 0, y depende si estamos asignando el inicio de la secuencia de izquierda a derecha o de derecha a izquierda). Para este ejercicio la secuencia de asignación sera de derecha a izquierda, es decir que el valor 1 estará en el de la derecha y el valor 8 estará hasta la izquierda, siendo los valores para esas columnas como (8,4,2,1) respectivamente.

Eso significa que el numero en binario 0000, para ese acomodo, es 0 (cero) ya que no hay asignado ningún lugar en (8,4,2,1). Para escribir el numero uno en binario seria 0001, colocado el “1” en el lugar asignado para el uno. Para escribir el numero dos seria de colocando el “1” en el lugar asignado para el numero dos 0010. ¿Que ocurre con los números que no están de forma directa? Bueno estos se construyen a partir de la suma de los que si están. El numero tres se forma de la suma del uno (0001) y del dos (0010) por lo que la “suma” de ambos seria 0011 los unos están en el lugar correspondiente al 2 y al 1, y la suma da 3.

El reloj binario tiene cuatro columnas, HH:MM (H,H,M,M) respectivamente, la asignación del (1,2,4,8) va por columna (independiente para cada dígito de la hora) y empieza de abajo a arriba. Por lo que la hora en que tome el pantallazo al reloj fue a las (0001,0100,0001,0001) es decir (1,4,1,1) pasando a HH:MM (en 24 hrs) 14:11 hrs.

Tal vez usar un reloj binario no aporte mucho a la cultura de menos es mas, en cuanto a leer/saber la hora, pero estéticamente es agradable y mas que un reloj (tradicional) es un liberador, que permite escribir o leer sin estar consciente del tiempo transcurrido. En un mundo donde el ritmo de vida es increíblemente rápido (o acelerado artificialmente) despejar el entorno de cosas innecesarias (como las prisas) es parte de la salud mental y el descanso que necesitamos.

Debian XFCE

Al fin, después de varios días intentando hacer funcionar la ao751h (una computadora portátil un poco antigua), lo hemos conseguido. Se ha probado hacerlo antes con Debian, Xubuntu, Lubuntu y Pappermint… al final se intento de nuevo con Debian cambiando algunos parámetros y al fin, se consiguió.

Aunque no corre como lo esperaba, imaginaba que al escribir en wordpress seria fluido, pero puedo escribir párrafos enteros, detenerme y ver como van apareciendo después de haberles escrito. Lo bueno es que me da la funcionalidad de poderlo hacer en otro lado que no es el estudio/oficina, supongo que me puede enseniar (necesito enies) a ser mas paciente. Probare con otro navegador, aunque no creo sea el caso.

(signo de apertura de interrogacion) Pero se ve genial no? Eso se consigue colocando arte, el cuadro en cuestión es de uno de mis artistas favoritos Van Gogh, y aplicando minimalismo al escritorio. Porque para muchas cosas en la vida “menos es mas”.

Dejándolo todo

Así que llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, siguieron a Jesús.

Lucas 5:11 (NVI)

Y al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, le siguió..

Marcos. 2.14 (RVR60)

Así como la paráfrasis de la tercera ley de Newton, en la entrada anterior, también en nuestro aspecto espiritual. ¿Pero que significa exactamente “dejándolo todo”? ¿Para cada persona es diferente?

Isaías 26:3

Hace tiempo, no mucho, me herí mientras cortaba el producto del negocio. En el momento no sabía que tan grande había sido, fue muy escandaloso mi dedo con toda la sangre que salía. Atendí y limpie la herida, un poco de dolor, me coloque otro guante y continue con lo que estaba haciendo.

Días después tome esa foto, pensaba que se quedaría esa marca en forma de 7. Pero no fue así, en algún momento, al pasar del tiempo deje de ponerle atención a eso y me enfoque en lo que debía hacer. Hoy descubrí que ya no queda nada donde estuvo la herida. El cuerpo trabaja solo, si lo dejamos hacerlo. Tiene un diseño impresionante, digno del Ingeniero que lo diseño.

Lo mismo ocurre con las heridas del corazón, sin importar si te las hicieron o si te las hiciste, si tropezaste en el pecado o si te dejaste caer, la solución es exactamente la misma. Dejar de enfocarte en lo que hiciste o te hicieron, alejar ese grupo de pensamientos tóxicos y enfocándote en lo importante.

Ocurrirá que la herida cerrara, pasaras por un proceso y la cicatriz dejara de estar en tus pensamientos cotidianos. Habrás olvidado y perdonado. Verás, en retrospectiva, muchas cosas que en este momento no puedes ver. Mientras tanto, en lo que ese momento llega, ¡enfócate! Y persevera.

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.”

Isaías 26:3 RVR1960

Música

En la universidad, entre otras cosas, jugaba americano en el equipo de la facultad. Los entrenamientos eran intensos, después de sufrir y sudar uno se ganaba la comida en el comedor universitario (un vale de comida). Como estudiante foráneo es genial, comíamos como perros callejeros (mucho y muy rápido) como si no hubiera un mañana.

Yo vivía en una casa grande, la rentábamos once, nos habíamos puesto de acuerdo para eso. Eramos parte de un grupo universitario llamado Vida Estudiantil, el objetivo era promover valores en la universidad, y fuera de la universidad nos juntábamos a estudiar la Biblia. Teníamos las reuniones en la casa que habíamos rentado con ese propósito.

Bueno, ¿que tiene que ver el americano con Vida Estudiantil? absolutamente nada, solo es el contexto. Un día se junto la salida de mi entrenamiento con un evento de oración en la casa, es decir, yo llegaría a medio evento. Y por si fuera poco llegar tarde, también se junto con que algo no me hizo bien, quizá del desayuno o quizá la comida.

Algo andaba mal dentro de mi, y no me refiero emocionalmente, cuando iba en el camión de regreso (La Ruta 1 en Monterrey), me dieron unos retortijones horribles y lo digo así porque, bueno, somos humanos y al que no le ha pasado significa tiene mala memoria (o no es humano).

Yo iba poderoso, usare ese eufemismo porque la otra palabra se escucha mal. Estaba aprovechando el camión tenía la música a todo volumen, aún recuerdo era la canción de Vicente Fernandez de “estos celos”. En las ultimas cuadras, en la recta final, me dije a mi mismo; aprovecha, saca todo lo que tengas, total no se va a escuchar. Y saque, a diestra y siniestra (pues hay que inclinarse para un lado y el otro) todo lo que tenia guardando.

Las personas que iban dos lugares adelante se movieron más adelante, yo supuse que estaban por bajarse también. Me levante y pedí la parada, el chofer detuvo en ese mismo instante el camión, en lugar de llegar hasta la parada. Afortunadamente quedo justo en mi casa, a donde tenia que llegar. Y me baje contento porque las cosas me estaban saliendo bien.

Apenas di unos pasos dentro de la casa, me di cuenta que la música continuaba sonando… Pues resulta que traía audífonos y no me había dado cuenta. Me dio un ataque de risa, y mi entrada discreta al lugar, no pude ser realizada.

El camión no traía más música que la que iba haciendo yo, con el instrumento de viento. Cada que tomaba el camión rogaba al cielo para que no me reconocieran. Tal vez el amor de mi vida iba en el camión y yo le ahuyenté.