Adan y Eva / Fragmento / Jaime Sabines

Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas. Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden. ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo. ¿Es que tu sangre y la mía se encienden a diferentes horas?

Ahora que estás dormida debías responderme. Tu respiración es tranquila y tienes el rostro desatado y los labios abiertos. Podrías decirlo todo sin aflicción, sin risas.

¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron, pues, de mi costado, no me dueles?

Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto, sé algo, sabemos algo. La hembra es siempre más grande, de algún modo.

Nosotros nos salvamos de la muerte. ¿Por qué? Todas las noches nos salvamos. Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el día.

Algo he de andar buscando en ti, algo mío que tú eres y que no has de darme nunca.

¿Por qué nos separaron? Me haces falta para andar, para ver, como un tercer ojo, como otro pie que sólo yo sé que tuve.

Arrepentimiento

El arrepentimiento, cuando es verdadero y genuino, conduce a la confesión y a la restitución.

Una persona puede ver el pecado como perjudicial y abominable; mientras que su corazón lo ama, lo desea, se aferra a él. Pero cuando se arrepiente verdaderamente, lo aborrece de corazón y renuncia a él.

Es imposible que alguien se arrepienta verdaderamente sin un cambio de opinión. De ser verdadero el arrepentimiento, en vez de verlo (la acción incorrecta) como algo deseable o fascinante, le parece algo aborrecible, detestable, y se asombra de que pudo haber deseado algo así.

A lo que les dediques tu tiempo, energía y dinero cobrará más importancia para ti. Es difícil que te importe algo en lo que no inviertes. Por lo tanto es difícil que puedas arrepentirte de herir a alguien que no es importante en tu vida. Es probable que solo sea el temor a que se conozca tu falla (y sus consecuencias) lo que te conduzca a pedir perdón o disculpas. Cuando no hay arrepentimiento verdadero, solo es remordimiento o pena y te/le preocupara mas el que dirán, justificara(s) lo hecho, pero para «errores»  premeditados simplemente no hay excusa que valga. El ser humano es el único animal que puede causar daño teniendo plena consciencia de que esta haciendo daño.

Analiza tus pensamientos y sentimientos a profundidad, ¿cual es tu pensamiento respecto al acto que hiciste? ¿Cual es el pensamiento que tiene tu ofensor sobre el error? En base a eso sabrás que clase de arrepentimiento es.

Así ves la diferencia entre el arrepentimiento superficial, falso y parcial, con el verdadero arrepentimiento. Ahora ya lo sabes y no tienes excusa.

¿Quieres reparar el error? Primero que nada hay que arrepentirse, ese es el primer paso. Tener consciencia de la gravedad de lo que a ocurrido y después confesar con un corazón arrepentido. Pero hazlo de verdad, con el corazón en la mano.

Aprendiendo

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una
mano y encadenar un alma.

Y uno aprende que el AMOR no significa acostarse.

Y que una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender ….

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza
a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende
a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es
demasiado inseguro para planes … y los futuros tienen su forma de caerse
por la mitad. Sigue leyendo «Aprendiendo»