LA CULPA ES DE UNO

Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto,
ah, pero mi tristeza sólo tuvo un sentido,

todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron.

Hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo,
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad,
pero vos encontraste la manera,
una manera tierna
y a la vez implacable,
de deshauciar mi amor.

Con un sólo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible,
lo envolviste en nostalgias,
lo cargaste por cuadras y cuadras,
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera,

ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte que no es mucha.

Creo que tenés razón,
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo.

Hace mucho, muchísimo,
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno.

Ahora estoy solo,
francamente solo,
siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado.

Antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno,
con los ojos bien secos
por si acaso,
miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.

Mario Benedetti.

Arrepentimiento

El arrepentimiento, cuando es verdadero y genuino, conduce a la confesión y a la restitución.

Una persona puede ver el pecado como perjudicial y abominable; mientras que su corazón lo ama, lo desea, se aferra a él. Pero cuando se arrepiente verdaderamente, lo aborrece de corazón y renuncia a él.

Es imposible que alguien se arrepienta verdaderamente sin un cambio de opinión. De ser verdadero el arrepentimiento, en vez de verlo (la acción incorrecta) como algo deseable o fascinante, le parece algo aborrecible, detestable, y se asombra de que pudo haber deseado algo así.

A lo que les dediques tu tiempo, energía y dinero cobrará más importancia para ti. Es difícil que te importe algo en lo que no inviertes. Por lo tanto es difícil que puedas arrepentirte de herir a alguien que no es importante en tu vida. Es probable que solo sea el temor a que se conozca tu falla (y sus consecuencias) lo que te conduzca a pedir perdón o disculpas. Cuando no hay arrepentimiento verdadero, solo es remordimiento o pena y te/le preocupara mas el que dirán, justificara(s) lo hecho, pero para «errores»  premeditados simplemente no hay excusa que valga. El ser humano es el único animal que puede causar daño teniendo plena consciencia de que esta haciendo daño.

Analiza tus pensamientos y sentimientos a profundidad, ¿cual es tu pensamiento respecto al acto que hiciste? ¿Cual es el pensamiento que tiene tu ofensor sobre el error? En base a eso sabrás que clase de arrepentimiento es.

Así ves la diferencia entre el arrepentimiento superficial, falso y parcial, con el verdadero arrepentimiento. Ahora ya lo sabes y no tienes excusa.

¿Quieres reparar el error? Primero que nada hay que arrepentirse, ese es el primer paso. Tener consciencia de la gravedad de lo que a ocurrido y después confesar con un corazón arrepentido. Pero hazlo de verdad, con el corazón en la mano.

Aprendiendo

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una
mano y encadenar un alma.

Y uno aprende que el AMOR no significa acostarse.

Y que una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender ….

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza
a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende
a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es
demasiado inseguro para planes … y los futuros tienen su forma de caerse
por la mitad. Sigue leyendo «Aprendiendo»