que Calvario.

Este domingo fue muy interesante, que además de contar compañía de mi madre, lo pase en una iglesia Bautista aya por mitras, una zona que se me hacia increíblemente lejos por donde estuve hace mucho tiempo hospedado, la iglesia se llama El Calvario… dato curioso porque hace mucho tiempo una amiga me invito a ir pero jamas lo hizo tan insistente como mi madre al visitarnos. Ya hace varios años de la invitación, y apenas ahora por azares del destino fui a dicho lugar aunque no tome consciencia de aquello hasta que le vi sentada (como si no hubieran pasado los años por ella, evidentemente se encontraba distraída o por mi si ha pasado el tiempo) hasta atrás del recinto, me gire un poco para poder salir, y cuando volví la vista ella ya no estaba. El mensaje fue muy bueno, aunque yo estaba un poco distraído por una presencia que me incomdaba un poco, eso y por estar al pendiente de E que no veía donde se había escondido… a quien por cierto de cualquier manera no e encontré. Al salir del templo estaban vacunando contra la Influenza que por cierto estoy que me lleva la valle de la mocolencia.

Después de eso al Carl, Junior para aprovechar unos vales que traíamos y de regreso a la casa, aun habia mas actividades en el calvario, pero después de la vacuna habría sido un calvario estar de nuevo en la iglesia. Pero esa no fue la parte mas interesante del día sino hace apenas unas horas cuando caminábamos por la arboledas y una patrulla sale a toda velocidad persiguiendo a un cholo que no rebasaba de los 18 años por no se que cargo… pero el tipo venia corriendo súper tendido… no se como puede alguien correr de esa manera con toda esa ropa tan floja, parecía a cada paso que tropezaría con sus mismos harapos. El chico haca donde yo me encontraba, con mi madre por cierto que como ya había mencionado esta de visita, y me moví dando unos pasos para cerrarle el paso… cambio de dirección y fue a sentarse a una mesa pidiendo a los chicos de la mesa «hagan el paro, les doy 100 pesos»… prácticamente al instante llego un policía que lo perseguía a pie y otro mas de la camioneta. Era evidente que no venia con los chicos, debido al porte fresa y al look amm.. digamos poco amigable del fulano. Mi madre quería regresar a la casa, pero como quiera la lleve a cenar tacos. Apenas me esta entrando el veinte de que pasaría si el chico viniera armado… o si alguno de los presentes quisiera vengar.

A que Monterrey tan seguro y lindo tenemos. La parte buena es que mañana empieza la diversión.

día D.

Y al fin, de nuevo, es domingo… levantarse tarde con el cuchicheo de la gente que se aglutina para pasear en la cuadra del mercadito cerca de la casa, los autos en doble  fila, y el montón de mujeres con pantuflas, con rollos en la cabeza (de esos que son para hacer rizos), el olor a mil olores de toda la comida que preparan tan pulcramente, la aparicion esporadica de una que otra persona que aun recuerda aquello de «vestirse de domingo» y una que otra chica que piensa que el mercadillo es un evento social al que hay que acudir de etiqueta para ver los cerros de ropa, directa del ejercito de salvación.

Ya hace tiempo que me he acostumbrad a tener un parque frente a mi casa, y preferir escribir o leer desde el rincón mas oscuro de casa, que en alguna de las bancas rodeadas de tanto verde.

Aun recuerdo antes de vivir en este lugar, mi excusa para no venir al jardín/parque a correr o leer, era que teníamos entre el y yo una brecha de unas cuadras, y ahora que la separación es apenas una calle de dos carriles casi sin transitar, lo he visitado menos veces que cuando no le tenia donde ahora. Y ni se diga con la iglesia, ahora puedo llegar caminando pero por una u otra razón no lo he hecho. Y para variar los alumnos a los que espero aun no han llegado…

Koto Sushi Bar. EVITALO

El sabado pasado decidí salir, como casi siempre suelo hacerlo, a comer con mi Ana. Por lo regular si tenemos antojo de sushi yo lo preparo, o vamos al iWok de Barragán (que es un lugar agradable siempre que no coincida con algún partido clásico) pero este sábado, camino al restaurante Ana vio otro lugar y como lo que quería era consentirla pues de inmediato nos detuvimos para conocer.

El lugar al que, por mala suerte llegamos, se llama Koto Sushi Bar la sucursal Anahuac, en Al entrar al establecimiento las mesas desocupadas (que era la mayoría) aun estaban muy sucias, entonces supusimos que recién las habían desocupado… salimos para consumir en las mesas junto a la fuente (fuente que necesita una buena limpieza)… pero nadie nos atendió… tuvimos que entrar para pedir que nos atendieran… pasados 11 minutos (si los conté) salio la/una mesera, con el pantalón negro con algunas manchas,  nos entrego los menús sucios.. Yo estaba a punto de irme pero Ana me movió a darle una oportunidad al establecimiento, (su estrategia fue simple pregunto si tenían cerveza y me pidió una). Levantamos la orden, nos trajeron primero las cervezas y nos dejaron esperando… en un lapso muy largo entraron al local otros tres grupos, me parece que dos parejas y una familia.. cuando vimos que les sirvieron primero decidimos entrar.

El primer plato que nos trajeron no estaba mal en cuanto a la presentación del plato, pero junto con el plato venia una mosca una mosca merodeando el plato. La espanto Ana y yo seguía con mi mala espina del lugar, pero para hacerlo soportable pedí otra cerveza…  terminamos el aperitivo y después de mucho mucho rato trajeron por fin el sushi… luego de terminar el primer rollo al empezar a probar la mezcla/preparado que le ponen para acompañar el sushi, el surimi que viene picado con algo blanco, algún preparado de mayonesa, al ingerirlo y masticar empezó soltar un sabor a menta, lo saque de mi boca… y ¡oh sorpresa! que me encuentro con un chicle masticado (prefiero no pensar en el origen del chicle) yo nunca trato mal a los meseros ya que mi hermana lo fue, y yo también lo fui… pero este lugar Koto Sushi Bar es la cosa mas desagradable en servicio que te puedas imaginar…

Quizá si me hubieran pedido disculpas por tremendo error… pero se limitaron a dejar de atendernos en cuanto le dije a la mesera y a llevarse los platos… regresando despues de rato solo a traer la cuenta sin comunicarnos con algún supervisor (que de haber alguno presente quiere decir que no hace su trabajo) espero sea solo la sucursal y solo la poca preparación en ese grupo de trabajadores que aparentan no querer su trabajo. Voy a mandar esto en copia (un poco modificado) a todos los correos de contacto. A los «Gerentes Operativos» y a la PROFECO… pero mientras pongo mis quejas y denuncias… lo que tu si puedes hacer es evitar esa sucursal Anahuac.

Mientras, para que veas que no hablo al aire, puedes investigar un poco en internet al respecto al parecer es de una o dos sucursales la actitud, en fin. Arriba les dejo solo una parte de lo que encontré.