El viernes pasado

Hace poco tiempo, una vecina murió. Se habrán dado cuenta si leyeron la entrada anterior.

Incineraron su cuerpo, según comentan sus hijas cuando me preguntaron por los hechos poco después, me dicen fue declarado un paro cardíaco, y que ellas sospechan de algo más feo (algo no natural, algo provocado). Pero, un paro cardiaco no es incinerado, ni un asesinato.

Tengo una nueva teoría, solo viendo hacia atrás puedo correlacionar los eventos.

1) Cuando llegamos a este lugar, en Monterrey, Blanca (la vecina de enfrente) fue amigable con nosotros, nos presentamos y ella nos procuro con detalles, un par de veces a preparar la comida (no teníamos la cocina instalada) y cosas así. Cuando venia J. Se estacionaba frente a su casa, y todo bien.

Un día, al estacionarse, nos pidió que no lo hiciéramos pues esperaba visitas. Sus hijos irían a visitarla, y lo hicieron. Prácticamente esa fue la última vez que la vimos. Posiblemente la visitaron por su cumpleaños o alguna otra excusa, ya que no era ningún día feriado.

2) Estuvimos (y estamos) trabajando desde que nos despertamos hasta que eran las dos o tres de la mañana. Durante unos días me sentí débil, lo atribuía a las largas jornadas del proyecto. Estábamos en las pruebas y acondicionamiento del lugar.

Regresando al asunto de las vecinas; esas dos vecinas se frecuentaban mucho, Adriana y Blanca. Cuando terminamos los preparativos, después de recuperarme, crucé la calle porque quería regalar la una orden de boneless a Blanca, pues nos había dicho que cuando estuviera funcionando le gustaría probarles, pero nadie atendió.

Al día siguiente, hago lo mismo. Sale alguien, no lo conocía, y me da la noticia de que había muerto en la madrugada, en el hospital. Era uno de sus hijos, que la habían ido a visitar.

3) Al siguiente día, estaba una persona mayor parada frente a mi casa, o muy cerca de, de pie y recargada en el poste. Noté que se estaba durmiendo, y para evitar se fuera al piso lo desperté preguntándole “¿señor, se encuentra bien?”. Se incorporó y me dijo que venía a los rezos (rosario/novenario), que era el hermano de Blanca, y que otro hijo de la señora (su sobrino) ya había muerto poco antes que ella (COVID) y había otro en el hospital en ese momento. El, al hablar conmigo, lo hizo desde donde estaba (aún antes de contarme todo esto), y yo desde dentro del porche.

Por fortuna para la familia, su familia, alguien entró en razón y cancelaron esa reunión. La casa está sola desde entonces.

De verdad, evita ver a tu familia en estas fechas especiales. Demuestra tu cariño no visitándolos y siendo la voz de la razón entre tantos ignorantes. Si esa reunión no se hubiera realizado, en esta cuadra habría cuatro personas más.

El próximo viernes.

El viernes pasado estaba en casa, con unos amigos terminando de preparar el lote experimental de boneless para una de las sucursales que vende por aplicación, después de haber preparado cerca de 40 kilos de producto nos encontrábamos cansados, aún teníamos que hacer el conteo de los consumos, pero nos dimos un descanso. Le pedimos a C. que fuera por algo a la tienda que esta mas próxima, nos quedamos avanzando y C. se fue a hacer su parte. Recién había ocurrido el ocaso.

Pasado unos momentos, no sé si estaba en camino o ya venia de regreso cuando le sucedió, pero regreso a la casa pidiendo nos ayuda… Una vecina le pidió ayuda y él no supo qué hacer. Salimos J. y yo a ver qué necesitaba la Sra Adriana (una mujer de la tercera edad, llena de coloridos tatuajes).

Se encontraba sentada sobre el escalón central, de los tres escalones para entrar a su casa propiedad. En esta zona, por alguna razón, las casas de este lado de la acera se encuentran elevadas tres escalones con respecto a la banqueta y a la calle.

Nos dijo que se sentía mal y que se acababa de caer, nos comento que la estaba pasando mal y pues es verdad… en general se esta pasando por una situación complicada, imagino que todos a nuestro parecer tenemos los problemas mas grandes del mundo (después de todo, nosotros mismos, somos nuestro mundo entero). Pero a veces es más real que otras veces. Preguntamos si tenia familiares o alguien a quién llamarle, a lo que nos dijo que no tenia celular y que el teléfono en casa no estaba funcionando, que se encontraba sola y no tenia a quien acudir.

Ofrecí ayudarle a ir por el mandado, ya que imagino que en medio de esta pandemia es algo que a las personas de la tercera edad se les puede complicar, le pedí anotara en un papel que cosas necesitaba que le comprara…. Me dijo que prefería tener el efectivo, porque eran cosas de mujeres. A lo que objete que podría pedirle a mi novia (nótese la cursiva) realizara las comparas, la idea es que no tuviera argumentos para rechazar la ayuda en especie. Pues no quería yo darla en efectivo. Accedió a lo del mandado, o al menos eso entendí, por lo que deje a J. cuidándola en lo que iba por el papel (apenas a tres casas). También ofrecimos llevarle algo de cenar, pero en los que lo conseguíamos, le pedimos nos permitiera ayudarla a pasar a la casa o a la mecedora de su patio (terraza o porche les dicen). Nos pidió si la podíamos llevar a N cajero, a lo cual accedimos pero primero nos permitiera llevarle algo de cenar.

Ella accedió, y le ayudamos a ponerse de pie, una ves de pie estábamos esperando tuviera un poco mas de fuerza para empezar a ayudarle a entrar, pero cuando estábamos por comenzar llego un vehículo (una camioneta para fletes) que solía o suele (imagino ya no lo hará) estacionarse ahí, quedo mal estacionado nos vio y luego acomodo muy bruscamente el vehículo (pensé por un momento que nos lo arrojaría de reversa) se bajo el tipo visiblemente molesto, le reclamo «otra vez, ¿por que no contestas mis llamadas? ¿dónde dejaste el celular?» a lo que ella contesto «está adentro».

Inmediatamente entendí que a uno de los dos nos estaba diciendo algo no cierto, y le pregunte al señor (que asumía viva con ella) «¿usted se encarga desde ahora?» a lo que me respondió que sí. El sujeto sujetó a Adriana y le ayudo. La verdad no sabría decir que paso después de eso, ellos entraron y nosotros regresamos a la casa.

En la casa, al entrar nos lavamos las manos y todas «las medidas» para evitar eso de la pandemia (esto se esta escribiendo en noviembre del 2020, en este año hubo un evento interesante). Lo dejo como referencia para saber, en un futuro que el temor de eso fue algo muy real. Ya dentro platicando con los que estaban en casa, especularon (especulamos, especule) de todo… hubo quien nos sugirió habláramos al DIF a lo que otros objetaron, ya que no teníamos pruebas de que hubiera algún tipo de violencia (y no es que ahora la tengamos, es decir solo fueron ideas que se mencionaron). También se menciono que el dinero en realidad lo quería para drogas, y que de ahí la molestia del señor quien le visitaba… pero lo de las drogas me pareció posible pero improbable… el aspecto de ella decía que era posible, pero el saber que era de la tercera edad me obligaba (por los clichés que uno tiene) a pensar que no. El caso es que no paso de una platica sobre lo sucedido, y continuamos con nuestros pendientes y afanas del día.

El lunes pasado, hoy es miércoles (al momento de empezar la entrada, y justo ahora ya son los primeros minutos del jueves), dos días después de lo que les acabo de contar estando yo en el frente de la casa, por la mañana después de las 11hrs (se la hora pues recién había terminado de dar las clases en linea) escucho al señor (el que se estaciono toscamente) gritar por la ventana, en la casa, a una de las vecinas de enfrente «¡esta muerta! ¡por favor ayúdeme! ¡esta muerta! ¡Adriana esta muerta!».

Me impacto escuchar eso, aun tengo esa sensación extraña. Por supuesto que no me acerque, no es cómo que pudiera hacer algo en ese momento, aunque me quedo también el pensamiento de que el momento de hacer, de haber hecho algo, habría sido el viernes y que no lo hice, no hicimos, nada. ¿Eso significa que debería de hacer algo en próximos eventos, en lugar de dejarlo para el próximo viernes? ¿Habría hecho alguna diferencia? La ansiedad o angustia que produce hacerse preguntas para las cuales sabes nunca se tendrá una respuesta, deberíamos tener una palabra asociada a esa sensación.

Actualización (complementaria). Esta parte esta siendo escrita hoy jueves, por la mañana, después de haber dado la clase matutina.

Ignoro cuál es el proceso ante tal situación, sé que se debe de llamar a alguna autoridad (me refiero ante el hecho de encontrar a alguien muerto). Llego la patrulla, llegaron los forenses y todo el séquito de cosas que llegan cuando eso pasa. Los oficiales de la fiscalía realizaron preguntas, y solo pude contarles lo que he escrito anteriormente, aunque algunas cosas no recordaba en el momento. Pero solo trivialidades… Lo que me sorprendió es que una de las preguntas que hicieron fue que si habíamos escuchado alguna discusión. o algunos gritos. A lo que obviamente respondimos que no, porque no se escucho nada de eso. También nos preguntaron si la señora (no se dirigieron por su nombre) se dedicaba a hacer «amarres» o cosas de ese tipo. Y otras preguntas que nos resultaron extrañas.

Estos nuevos factores no quitan la sensación de que se pudo haber hecho algo… sin embargo, aún de haber hecho algo ¿habría hecho la diferencia? (o sería algo tan innecesario como el personaje de Indiana Jones en Raiders of the Lost Ark). O ¿haber hecho algo nos habría puesto en riesgo? Las estructuras de este mundo están hechas para que nos aislemos cada ves más.

Ajedrez Borracho

LA FORMAL

Ponte el pudor.
Está allí, debajo del lecho
junto a las ropas caídas.
Dilúyelo sobre tus mejillas
como si fuese un maquillaje.
Alisa tu piel
y ese tablero de ajedrez borracho
de tu falda de cuadros.
Abróchate la blusa
y adopta otra vez
esa actitud ingenua de muchacha formal.
Ordena tus cabellos y tus prejuicios.
Camina con esa dignidad desvencijada
que usas los domingos
para asistir a misa.

Tan pronto atravieses el umbral
serás nuevamente tú
la pequeña burguesa incomprendida
con tus veinte años de lugares comunes
y tu boca repleta de palabras usadas.
Serás la rutinaria.
La formal.
La limitada.

Creerás otra vez en Dios
así como antes creías en tu cuerpo,
y estarás llena de moral
así como antes estabas llena de mí.

Volverás a la iglesia
con tu andar milimétrico
y estarás  de rodillas observando
el rostro masoquista de Cristo
como si fuese el aviso de un circo.
Leerás con cansancio
una novela idiota
—presintiendo el final—
pero irremediablemente
tendrás húmedos los ojos
en la última página.

Aquí en mi habitación
quedó tu lujuria hipócrita
y tu doble moral.
Mañana volverás
y entonces te diré las palabras de siempre:
Ponte tu cuerpo
quítate el pudor y las ropas
y ven así, desnuda
a engañarnos pensando
que no hemos empezado a envejecer.

MIGUEL MÉNDEZ ( Colombia, 1942 )

Me parece tonto que amediavoz.com censurara este poema, no me resulta ofensiva la parte retirada, por eso mismo lo publico nuevamente pero completo.

Koto Sushi Bar. EVITALO

El sabado pasado decidí salir, como casi siempre suelo hacerlo, a comer con mi Ana. Por lo regular si tenemos antojo de sushi yo lo preparo, o vamos al iWok de Barragán (que es un lugar agradable siempre que no coincida con algún partido clásico) pero este sábado, camino al restaurante Ana vio otro lugar y como lo que quería era consentirla pues de inmediato nos detuvimos para conocer.

El lugar al que, por mala suerte llegamos, se llama Koto Sushi Bar la sucursal Anahuac, en Al entrar al establecimiento las mesas desocupadas (que era la mayoría) aun estaban muy sucias, entonces supusimos que recién las habían desocupado… salimos para consumir en las mesas junto a la fuente (fuente que necesita una buena limpieza)… pero nadie nos atendió… tuvimos que entrar para pedir que nos atendieran… pasados 11 minutos (si los conté) salio la/una mesera, con el pantalón negro con algunas manchas,  nos entrego los menús sucios.. Yo estaba a punto de irme pero Ana me movió a darle una oportunidad al establecimiento, (su estrategia fue simple pregunto si tenían cerveza y me pidió una). Levantamos la orden, nos trajeron primero las cervezas y nos dejaron esperando… en un lapso muy largo entraron al local otros tres grupos, me parece que dos parejas y una familia.. cuando vimos que les sirvieron primero decidimos entrar.

El primer plato que nos trajeron no estaba mal en cuanto a la presentación del plato, pero junto con el plato venia una mosca una mosca merodeando el plato. La espanto Ana y yo seguía con mi mala espina del lugar, pero para hacerlo soportable pedí otra cerveza…  terminamos el aperitivo y después de mucho mucho rato trajeron por fin el sushi… luego de terminar el primer rollo al empezar a probar la mezcla/preparado que le ponen para acompañar el sushi, el surimi que viene picado con algo blanco, algún preparado de mayonesa, al ingerirlo y masticar empezó soltar un sabor a menta, lo saque de mi boca… y ¡oh sorpresa! que me encuentro con un chicle masticado (prefiero no pensar en el origen del chicle) yo nunca trato mal a los meseros ya que mi hermana lo fue, y yo también lo fui… pero este lugar Koto Sushi Bar es la cosa mas desagradable en servicio que te puedas imaginar…

Quizá si me hubieran pedido disculpas por tremendo error… pero se limitaron a dejar de atendernos en cuanto le dije a la mesera y a llevarse los platos… regresando despues de rato solo a traer la cuenta sin comunicarnos con algún supervisor (que de haber alguno presente quiere decir que no hace su trabajo) espero sea solo la sucursal y solo la poca preparación en ese grupo de trabajadores que aparentan no querer su trabajo. Voy a mandar esto en copia (un poco modificado) a todos los correos de contacto. A los «Gerentes Operativos» y a la PROFECO… pero mientras pongo mis quejas y denuncias… lo que tu si puedes hacer es evitar esa sucursal Anahuac.

Mientras, para que veas que no hablo al aire, puedes investigar un poco en internet al respecto al parecer es de una o dos sucursales la actitud, en fin. Arriba les dejo solo una parte de lo que encontré.