El mercenario de la información.

  1. Montaje en diciembre del 2005. Loret engaño al publico, a cambio de tener una historia. Esto fue al tener la primicia de la captura de los secuestradores (El Zodiaco). En realidad habían sido capturados un día antes y se realizo un montaje en conjunto con la la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), que estaba a cargo de García Luna (seguro les suena) para transmitir la captura en vivo. Un operativo exitoso, parte de la estrategia para enaltecer el nombre de Luna. Fue un montaje. (Aquí donde lo admite https://youtu.be/YJBMTcSqZ2w) Por supuesto que cuando sale a la luz, decide decir “no sabía” (hay testimonios donde se lo advirtieron), así le ha de haber pasado a Calderon con Luna. Aquí esta el montaje: https://www.youtube.com/watch?v=XQUoy9Svd_E Observémoos como en el cuarto de la derecha, antes de que entren los policías del operativo entro el Chuck Norris mexicano (el hombre del saco negro) y sometió al secuestrador sin ayuda de los del operativo, les quito todas las armas. Se alcanza a ver cuándo esta entrando de nuevo al. cuarto, después de avisar que tiene todo bajo control para que entonces procedan al lugar los oficiales. Que riata de policía. De verdad (sarcasmo).

    ¿Que hay de relevante en este caso? Que se alcanzan a ver los lazos entre Luna y Loret, los LL. Que hasta, dicen, tenían departamento en el mismo edificio de Miami.
  2. 19 de septiembre de 2017, Frida Sofía, nunca existió. Parece que Loret es un fanático de los Simpson, pues se inspiro (o al menos así parece) en el capitulo Bart y la radio (de la tercera temporada). Donde Bart hace creer a toda la ciudad que hay un niño en el pozo, desviando recursos para su rescate. Nada diferente del episodio, ocurrió en la realidad cuando Loret empieza un reportaje sobre una niña atrapada bajo los escombros de ese terrible día del 2017. con toda la alevosía pues lo hizo a sabiendas de que no existía. Teniendo a la audiencia cautiva de la historia, una super nota. Pero ¿cómo podemos asegurar que sabía?… porque decía conocer a la familia, de la cual no daría datos por respeto. Por cierto en este nota también Denis Maerker tuvo algo que ver.
    https://aristeguinoticias.com/2409/mexico/de-la-esperanza-a-la-frustracion-y-el-reclamo-fridasofia-en-la-prensa-nacional-e-internacional/
    https://twitter.com/Excelsior/status/910557037003550722?s=20
  3. El video donde da a conocer la creación de LatinUS (enero 2020), un supuesto canal para informar, empieza cimentado en una mentira. Hacen creer que se les priva de sus derechos para expresarse… porque “hicieron enojar a alguien” y que a causa de eso estaban (¿exiliados?) en EUA. https://twitter.com/latinus_us/status/1222552423132254214?s=20 totalmente ridículo. En eso radica precisamente el peligro: que tienen la libertad de decir tantas mentiras como quieran, y dispuestos a decir y defender la versión del mejor postor. Un buen ejemplo de represión mediática, para poner el contexto de lo ridículo que es la aseveración de Brozo y Loret (la represión de su libertad de expresión) es el caso de La Casa Blanca de Peña Nieto en donde si hubo consecuencias de carácter represivo para quien dio a conocer ese hecho.
  4. Febrero 11, 2020. Publicando en El Universal, dice el titular: “Ante el desabasto, el gobierno se abre a medicinas pirata” Pueden leer el articulo, https://www.eluniversal.com.mx/opinion/carlos-loret-de-mola/ante-el-desabasto-el-gobierno-se-abre-medicinas-pirata, la calumnia esta en aseverar que los medicamentos que serán comprados son piratas. La razón de esta nota surge del conflicto de interés (de los que tenían el control sobre los medicamentos) a que México no se abriera a la compra de medicamentos en el extranjero. Y entenderán de inmediato de done ha salido el dinero para que Loret opine de esa manera o ¿de verdad creen que da de gratis esas opiniones?

    Todo empieza con el acto de corrupción en el que se encontraba México en materia de adquisición de medicamentos (aún tiene mucha corrupción en muchas áreas, pero al menos en esa legislación no).

    México tenia una ley hecha en favor de las farmacéuticas nacionales (mal llamadas farmacéuticas) que obligaba al gobierno a solo poder adquirir medicamento a través de ellas. Es decir, la farmacéutica nacional (en manos privadas) compraba medicamentos en el extranjero (pocos eran/son los fabricados) y luego los vendía al precio que le diera su regalada gana al gobierno de México. Pues no había otra alternativa ¿ven el conflicto de interés? De ahí sale la necesidad apremiante de las farmacéuticas nacionales a evitar que eso cambiara.

    Afortunadamente, con la reforma en la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público, esto cambia. El gobierno de México puede comprar a la mejor oferta y las compras no son realizadas como nación individual, sino que las naciones que necesitan dicho medicamento se unen y pueden adquiridle en volumen. ¿Quieren las farmacéuticas nacionales venderle al gobierno de México? Que lo hagan, nadie les prohibe participar en las licitaciones internacionales donde estas compras serán realizadas.

    La mentira del Loret en esta ocasión es dar calificativo de pirata a lo no le conviene a sus patrones. ¡Imaginen la oportunidad que se les fue de las manos! Cuando salga la vacuna contra el COVID19, ya no podrán comprarlo en el extranjero y venderlo al triple al gobierno de México. Por supuesto que están enojados. Les quitaron el dinero fácil, ahora van a tener que investigar y trabajar para poder competir. Nota sobre la reforma: https://www.eleconomista.com.mx/politica/Diputados-aprueban-reforma-a-la-Ley-de-Adquisiciones-para-comprar-medicamentos-en-el-extranjero-sin-licitacion-20200729-0084.html
  5. Entrevista con Javier Duarte, el cual espero ya conozcan, y si no usa el google. Revela que la entrevista antes de su huida fue también un montaje. https://www.radioformula.com.mx/noticias/20200107/carlos-loret-de-mola-lord-montajes-javier-duarte-twitter-miguel-angel-osorio-chong/
  6. En su Twitter. Con 8.5 millones de seguidores, hoy octubre 9 del 2020, en sus publicaciones solo responden el 0.0022% de los seguidores (solo 22 cuentas de cada 10mil que lo siguen retuitea lo que publica).

Los números no mienten y tampoco cuadran. Son seguidores falsos, de los que se contratan, llamados BOTS (pero como no hay para pagarles…. ya no trabajan, que diga, interactúan). Ocurre lo mismo si usamos la cantidad de reproducciones para hacer el calculo, lo mismo en cuanto a lo ridículo de la relación entre seguidores e interacciones.

Y dependerá de la hora en que entrar a trabajar (si aun les paga) pues en ese momento se van a disparar las interacciones. Y esa caída en la credibilidad, bien ganada, es el motivo real por el cual le desocuparon.

Bueno, de momento le dejamos aquí. Porque en cinco minutos tengo un compromiso. Pero si tienen alguna otra agradecería la pusieran en los comentarios para ir completando esta entrada. Ya que es cansado tener que buscar toda esta información cuando alguien no entiende el porque te parece contenido basura este personaje, y los medios (por ende) que lo difunden.

Comprando en Rojo.

Hace poco empece a batallar con mi teclado, y me resultaba entretenido desarmarlo por completo, limpiarlo y volver a armar el rompecabezas de todas sus teclas… pero después del último mantenimiento este no volvió a ser el mismo, supongo que la membrana dio todo lo que tenia para dar.

Me di a la tarea de investigar opciones asequibles, y aunque quería tener un teclado mecánico, la mayoría de los teclados se salían por mucho de mi reducido presupuesto. Busqué en Amazon, en MercadoLibre y ninguno termino por convencerme. Creo que hay cosas que uno necesita ver en persona para quedar completamente convencido. Afortunadamente aún existen las tiendas que puedes visitar y no tienes que pagar por ir a experimentar los productos (tienen la esperanza de que les compres).

¿Qué es lo que debes hacer cuando estas en la tienda? Pues conocer los productos, y sin pena alguna buscar en tu celular el costo del producto en el internet. Las tiendas presenciales no tienen manera de competir contra las tiendas en linea, pues para empezar no deben gastar en un espacio bien localizado ni “presentable”. Es muy seguro que lo que veas en la tienda presencial lo encuentres a un precio más barato en la web.

Lamentablemente la publicación que encontré en linea, a solo una tercera parte del precio en la tienda, pertenecía a un vendedor que tenia la reputación en color rojo (MercadoLibre usa un semáforo donde el verde es buena atención al cliente y el rojo es la peor atención). Pero mi experiencia como vendedor de MercadoLibre me ha enseñado que la forma de calificar de la plataforma poco tiene que ver con el servicio real de la persona (por ejemplo, a mi me bajo mi calificación del verde cuando al enviar un producto mediante la paquetería oficial de MercadoEnvíos, esta paquetería extravió el producto… cuando el problema era causa de ellos).

Entonces me anime a comprarlo, lamentablemente ML ya no informa los detalles de las problemáticas que hubo con el vendedor (ya que la gente podría enterarse de lo ridículo de las razones en las penalizaciones). Y a sabiendas de que podrían ser nimiedades procedí, pero en lugar de comprar los tres teclados que necesitaba, solo me anime a comprar uno. ¡Tonto! Resulto ser de los mejores productos que he comprado en la red, cuando quise comprar los demás teclados, estos se encontraban agotados (al menos a ese precio).

El teclado me llego, es un HP OMEN 1100, con iluminación en color rojo. Es un teclado mecánico, y pues viene con todo lo que eso significa. Da una sensación de estar escribiendo en una maquina de escribir antigua, por el sonido que producen las teclas al ser oprimidas, también relaja en cierta medida las manos, y la respuesta a lo que escribes es instantánea. En el juego que frecuento (tibia.com) la respuesta es muy agradable.

Moraleja; no se fijen tanto en la reputación del vendedor cuando realicen las compras por internet, vean el numero de ventas que tiene y el tiempo que tiene vendiendo. Lo único que si deben hacer son los siguientes puntos: primero, es comprar mediante una plataforma que les proteja. Segundo, cuando recibas la compra graba en video el unboxing (cuando abres la caja y examinas el producto) haciendo notar que el producto aun esta cerrado (que se vea la etiqueta de la paquetería) y cuidando no salir del cuadro de la cámara.

Ese video te será muy útil en caso de que quieras reclamar algo que este mal con el producto, pues lo podrás detectar en ese momento y no hay manera de que te digan que el producto no llego de esa manera, o que no es lo que ellos te mandaron. Tercero, disfrutar del producto si en el paso anterior no ha sido desafortunado.

De verdad, si tiene la oportunidad de conseguir un teclado mecánico, no dejen pasar la oportunidad. No se van a arrepentir de la compra, solo deben investigar un poco antes (o comprar el mismo que yo he comprado).

Something stupid (II)

I know I stand in line
until you think you have the time
to spend an evening with me

And if we go some place to dance
I know that there’s a chance
you won’t be leaving with me

And afterwards we drop
into a quiet little place
and have a drink or two

And then I go and spoil it all
by saying something stupid
like I love you

I can see it in your eyes
you still despise the same old lines
you heard the night before

And though it’s just a line to you
for me it’s true
and never seemed so right before

I practice everyday
to find some clever lines to say
to make the meaning come true

But then I think I’ll wait
until the evening gets late
and I’m alone with you

The time is right, your perfume fills my head
the stars get red
and oh, the night’s so blue

And then I go and spoil it all
by saying something stupid
like I love you

The time is right, your perfume fills my head
the stars get red
and oh, the night’s so blue

And then I go and spoil it all
by saying something stupid
like I love youI love you

I love you
I love you
I love you
I love you
I love you


Hace un par de días me pregunta mi amiga S. que sí recordaba el blog que (ella) tenia. Y ya que no le actualiza desde el 2016, apenas y recordaba. Me di a la tarea de encontrarlo y no lo encontré… hasta que por accidente di con el blog, en la búsqueda de otro asunto.

Cuando lo encontré, me di a la tarea como buen amigo, de leer completo el blog. No tarde mucho, eran unas 16 entradas, y a causa de eso sentí curiosidad por saber el numero de entradas en mi blog (542 incluyendo esta entrada).

Abrí la primer entrada, que fue escrita un 16 de marzo en el 2006, me encontré con él yo del pasado; “¡¿Cómo estas pendejo?!” me habría dicho de poder haberlo hecho… entre saludo, pregunta y aseveración expresiva. Continue avanzando en el tiempo, leyendo las entradas siguientes, note vínculos rotos e imágenes que no se mostraban, otro nivel de redacción y de ortografía. Obvio, sería extraño/anormal que no fuera de esa manera, ya que cambiamos con el tiempo por lo aprendido, las alegrías, las tristezas, lo perdonado, lo superado y lo olvidado… por el paso de la vida.

Me vi tentado a modificar publicaciones… a corregir detalles. Sería una labor titánica tratar de hacer el trabajo de revisor de textos (a un blog que ha pasado por años). Simplemente la lectura y después analizar la redacción de los mismos. Tal vez por evadir todo ese trabajo, el cerebro y corazón, encontraron la excusa perfecta para no hacerlo: alterar las entradas antiguas, sería alterar la memoria de lo que se ha sido. En consecuencia, desistí de mi idea original al ver los herrores ortográficos (si, con H de horrores, que ahora algunos son intencionales).

¿Qué relación tiene la canción de “something stupid” (alguna estupidez) con este texto? Bueno, simplemente en una de las primeras entradas me encontré con esta canción (traducida). Me agrado leerme y la sensación al leer esa entrada. El recuerdo agradable que de pronto llega al pensamiento. Y al mismo tiempo encontré curioso lo siguiente; aunque actualmente (al menos eso se presume en las redes) estamos temerosos de decir lo que sentimos y no nos expresarnos por temor a espantar a la otra persona. Lo adjudican (en las redes) a la “época actual”. Sin embargo, esta canción expresa ese temor desde hace mucho, mucho tiempo. En mi caso, esta registrado, al menos desde el 2006. Y con la certeza que siempre encuentro el momento, inoportuno, para decir something stupid.

Parásitos

La línea que separa la misandria y el feminismo parecerá delgada, pero existe. Siempre existe el riesgo de caer en la enumeración imperfecta, en este caso satanizando a los hombres. El feminismo sin cordura termina en misandria.

Cuando se tiene un “parásito” en los pensamientos (en este caso particular hombre=machista) se obtendrá un trastorno delirante que afectará el día a día del huésped, se podría terminar viviendo en una pesadilla.

Esto es simplemente una observación, me parece horrible vivir pensando estas en guerra contra un sexo o genero (que no son lo mismo). Tanto la misandria como la misoginia incitan al odio, lo que se debe exterminar son los “parásitos” en los pensamientos y en las acciones de las personas, no al cromosoma X o al Y.

Diálogos 01

– La nueva normalidad que quieren imponer a la fuerza es la nueva esclavitud. El engaño es simple… Deja tu realidad y vive la nueva normalidad. Deja tu forma de vivir, deja de dar abrazos y aprecio, obstruye la comunicación con el cubrebocas, no respires aire puro, no te relaciones con nadie y deprime tu sistema inmune sin salir de tu casa. Tu decides si dejas tu realidad, tu libertad por una normalidad impuesta. Es la prueba final que nos da la vida si realmente estás vivo o muerto por dentro.

– Que no te hayas infectado solo es un asunto de probabilidad. Y asumir que es a causa de que es tu “sistema inmune” es egolatría. Espero no te toque pasar por eso.

– En base a tu sistema de creencias si, pero es fácil determinarlo, cuando creas un carro, primero se crea en la mente y luego físicamente, no debemos subestimar lo mental, de ahí viene todo.

– Hay factores que no dependen de tu percepción, por ende, no son relativos a tu sistema de creencias. Que tú creas que puedes sobrevivir a la embestida de un ferrocarril (Por mucho que lo hagas en tu mente) eso no va a pasar. Lo mismo ocurre con este virus, lo que tú creas no afecta la realidad, que tú creas que es falso no lo hace falso.

– Uno se pone en las vías del tren para que sea atropellado o no por él, existen las leyes físicas pero uno usando magia se pone en el lugar adecuado para no ser afectado por cuestiones externas.

– No es como que puedas determinar “donde están las vías” para no ponerte y para eso son las normas de la “nueva normalidad” no es una “nueva esclavitud”, es una forma de prevenir y ES la realidad actual. Ingeniero ¿leí/escribió bien? ¿magia?


Llega la nueva sección de diálogos, directamente de alguna conversación en la red, algún amigo (regularmente) y yo. ¿Cuál de las dos voces creen que sea la mía?

SantaCatarina

Ayer fue el primer paseo en Nuevo León con la Trek, espero pronto a pasear a la huasteca y a fundidora. El primer tramo muy simple pues era en bajada, y no aprecie estaba de bajada (de haber sabido no habría bajado tanto). El segundo tramo, el regreso… sentía que moría. Solo un par de paradas, con merecida razón (física) es más famoso el downhill.

El barril de amontillado.

Lo mejor que pude había soportado las mil injurias de Fortunato. Pero cuando llegó el insulto, juré vengarme. Vosotros, que conocéis tan bien la naturaleza de mi carácter, no llegaréis a suponer, no obstante, que pronunciara la menor palabra con respecto a mi propósito. A la larga, yo sería vengado. Este era ya un punto establecido definitivamente. Pero la misma decisión con que lo había resuelto excluía toda idea de peligro por mi parte. No solamente tenía que castigar, sino castigar impunemente. Una injuria queda sin reparar cuando su justo castigo perjudica al vengador. Igualmente queda sin reparación cuando esta deja de dar a entender a quien le ha agraviado que es él quien se venga.

Es preciso entender bien que ni de palabra, ni de obra, di a Fortunato motivo para que sospechara de mi buena voluntad hacia él. Continué, como de costumbre, sonriendo en su presencia, y él no podía advertir que mi sonrisa, entonces, tenía como origen en mí la de arrebatarle la vida.

Aquel Fortunato tenía un punto débil, aunque, en otros aspectos, era un hombre digno de toda consideración, y aun de ser temido. Se enorgullecía siempre de ser un entendido en vinos. Pocos italianos tienen el verdadero talento de los catadores. En la mayoría, su entusiasmo se adapta con frecuencia a lo que el tiempo y la ocasión requieren, con objeto de dedicarse a engañar a los millionaires ingleses y austríacos. En pintura y piedras preciosas, Fortunato, como todos sus compatriotas, era un verdadero charlatán; pero en cuanto a vinos añejos, era sincero. Con respecto a esto, yo no difería extraordinariamente de él. También yo era muy experto en lo que se refiere a vinos italianos, y siempre que se me presentaba ocasión compraba gran cantidad de éstos.

Una tarde, casi al anochecer, en plena locura del Carnaval, encontré a mi amigo. Me acogió con excesiva cordialidad, porque había bebido mucho. El buen hombre estaba disfrazado de payaso. Llevaba un traje muy ceñido, un vestido con listas de colores, y coronaba su cabeza con un sombrerillo cónico adornado con cascabeles. Me alegré tanto de verle, que creí no haber estrechado jamás su mano como en aquel momento.

-Querido Fortunato -le dije en tono jovial-, este es un encuentro afortunado. Pero ¡qué buen aspecto tiene usted hoy! El caso es que he recibido un barril de algo que llaman amontillado, y tengo mis dudas.

-¿Cómo? -dijo él-. ¿Amontillado? ¿Un barril? ¡Imposible! ¡Y en pleno Carnaval!

-Por eso mismo le digo que tengo mis dudas -contesté-, e iba a cometer la tontería de pagarlo como si se tratara de un exquisito amontillado, sin consultarle. No había modo de encontrarle a usted, y temía perder la ocasión.

-¡Amontillado!
-Tengo mis dudas.
-¡Amontillado!
-Y he de pagarlo.
-¡Amontillado!
-Pero como supuse que estaba usted muy ocupado, iba ahora a buscar a Luchesi. Él es un buen entendido. Él me dirá…
-Luchesi es incapaz de distinguir el amontillado del jerez.
-Y, no obstante, hay imbéciles que creen que su paladar puede competir con el de usted.
-Vamos, vamos allá.
-¿Adónde?
-A sus bodegas.
-No mi querido amigo. No quiero abusar de su amabilidad. Preveo que tiene usted algún compromiso. Luchesi…
-No tengo ningún compromiso. Vamos.
-No, amigo mío. Aunque usted no tenga compromiso alguno, veo que tiene usted mucho frío. Las bodegas son terriblemente húmedas; están materialmente cubiertas de salitre.
-A pesar de todos, vamos. No importa el frío. ¡Amontillado! Le han engañado a usted, y Luchesi no sabe distinguir el jerez del amontillado.

Diciendo esto, Fortunato me cogió del brazo. Me puse un antifaz de seda negra y, ciñéndome bien al cuerpo mi roquelaire, me dejé conducir por él hasta mi palazzo.

Los criados no estaban en la casa. Habían escapado para celebrar la festividad del Carnaval. Ya antes les había dicho que yo no volvería hasta la mañana siguiente, dándoles órdenes concretas para que no estorbaran por la casa. Estas órdenes eran suficientes, de sobra lo sabía yo, para asegurarme la inmediata desaparición de ellos en cuanto volviera las espaldas.

Cogí dos antorchas de sus hacheros, entregué a Fortunato una de ellas y le guié, haciéndole encorvarse a través de distintos aposentos por el abovedado pasaje que conducía a la bodega. Bajé delante de él una larga y tortuosa escalera, recomendándole que adoptara precauciones al seguirme. Llegamos, por fin, a los últimos peldaños, y nos encontramos, uno frente a otro, sobre el suelo húmedo de las catacumbas de los Montresors.

El andar de mi amigo era vacilante, y los cascabeles de su gorro cónico resonaban a cada una de sus zancadas.

-¿Y el barril? -preguntó.
-Está más allá -le contesté-. Pero observe usted esos blancos festones que brillan en las paredes de la cueva.

Se volvió hacia mí y me miró con sus nubladas pupilas, que destilaban las lágrimas de la embriaguez.

-¿Salitre? -me preguntó, por fin.
-Salitre -le contesté-. ¿Hace mucho tiempo que tiene usted esa tos?
-¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem!…!
A mi pobre amigo le fue imposible contestar hasta pasados unos minutos.
-No es nada -dijo por último.
-Venga -le dije enérgicamente-. Volvámonos. Su salud es preciosa, amigo mío. Es usted rico, respetado, admirado, querido. Es usted feliz, como yo lo he sido en otro tiempo. No debe usted malograrse. Por lo que mí respecta, es distinto. Volvámonos. Podría usted enfermarse y no quiero cargar con esa responsabilidad. Además, cerca de aquí vive Luchesi…
-Basta -me dijo-. Esta tos carece de importancia. No me matará. No me moriré de tos.
-Verdad, verdad -le contesté-. Realmente, no era mi intención alarmarle sin motivo, pero debe tomar precauciones. Un trago de este medoc le defenderá de la humedad.

Y diciendo esto, rompí el cuello de una botella que se hallaba en una larga fila de otras análogas, tumbadas en el húmedo suelo.

-Beba -le dije, ofreciéndole el vino.

Se llevó la botella a los labios, mirándome de soslayo. Hizo una pausa y me saludo con familiaridad. Los cascabeles sonaron.

-Bebo -dijo- a la salud de los enterrados que descansan en torno nuestro.
-Y yo, por la larga vida de usted.

De nuevo me cogió de mi brazo y continuamos nuestro camino.

-Esas cuevas -me dijo- son muy vastas.
-Los Montresors -le contesté- era una grande y numerosa familia.
-He olvidado cuáles eran sus armas.
-Un gran pie de oro en campo de azur. El pie aplasta a una serpiente rampante, cuyos dientes se clavan en el talón.
-¿Y cuál es la lema?
-Nemo me impune lacessit
-¡Muy bien! -dijo.

Brillaba el vino en sus ojos y retiñían los cascabeles. También se caldeó mi fantasía a causa del medoc. Por entre las murallas formadas por montones de esqueletos, mezclados con barriles y toneles, llegamos a los más profundos recintos de las catacumbas. Me detuve de nuevo, esta vez me atreví a coger a Fortunato de un brazo, más arriba del codo.

-El salitre -le dije-. Vea usted cómo va aumentando. Como si fuera musgo, cuelga de las bóvedas. Ahora estamos bajo el lecho del río. Las gotas de humedad se filtran por entre los huesos. Venga usted. Volvamos antes de que sea muy tarde. Esa tos…
-No es nada -dijo-. Continuemos. Pero primero echemos otro traguito de medoc.

Rompí un frasco de vino de De Grave y se lo ofrecí. Lo vació de un trago. Sus ojos llamearon con ardiente fuego. Se echó a reír y tiró la botella al aire con un ademán que no pude comprender.

Le miré sorprendido. Él repitió el movimiento, un movimiento grotesco.

-¿No comprende usted? -preguntó.
-No -le contesté.
-Entonces, ¿no es usted de la hermandad?
-¿Cómo?
-¿No pertenece usted a la masonería?
-Sí, sí -dije-; sí, sí.
-¿Usted? ¡Imposible! ¿Un masón?
-Un masón -repliqué.
-A ver, un signo -dijo.
-Este -le contesté, sacando de debajo de mi roquelaire una paleta de albañil.
-Usted bromea -dijo, retrocediendo unos pasos-. Pero, en fin, vamos por el amontillado.
-Bien -dije, guardando la herramienta bajo la capa y ofreciéndole de nuevo mi brazo.

Se apoyó pesadamente en él y seguimos nuestro camino en busca del amontillado.

Pasamos por debajo de una serie de bajísimas bóvedas, bajamos, avanzamos luego, descendimos después y llegamos a una profunda cripta, donde la impureza del aire hacía enrojecer más que brillar nuestras antorchas.

En lo más apartado de la cripta descubríase otra menos espaciosa. En sus paredes habían sido alineados restos humanos de los que se amontonaban en la cueva de encima de nosotros, tal como en las grandes catacumbas de París.

Tres lados de aquella cripta interior estaban también adornados del mismo modo.

Del cuarto habían sido retirados los huesos y yacían esparcidos por el suelo, formando en un rincón un montón de cierta altura. Dentro de la pared, que había quedado así descubierta por el desprendimiento de los huesos, veíase todavía otro recinto interior, de unos cuatro pies de profundidad y tres de anchura, y con una altura de seis o siete. No parecía haber sido construido para un uso determinado, sino que formaba sencillamente un hueco entre dos de los enormes pilares que servían de apoyo a la bóveda de las catacumbas, y se apoyaba en una de las paredes de granito macizo que las circundaban.

En vano, Fortunato, levantando su antorcha casi consumida, trataba de penetrar la profundidad de aquel recinto. La débil luz nos impedía distinguir el fondo.

-Adelántese -le dije-. Ahí está el amontillado. Si aquí estuviera Luchesi…
-Es un ignorante -interrumpió mi amigo, avanzando con inseguro paso y seguido inmediatamente por mí.

En un momento llegó al fondo del nicho, y, al hallar interrumpido su paso por la roca, se detuvo atónito y perplejo. Un momento después había yo conseguido encadenarlo al granito. Había en su superficie dos argollas de hierro, separadas horizontalmente una de otra por unos dos pies. Rodear su cintura con los eslabones, para sujetarlo, fue cuestión de pocos segundos. Estaba demasiado aturdido para ofrecerme resistencia. Saqué la llave y retrocedí, saliendo del recinto.

-Pase usted la mano por la pared -le dije-, y no podrá menos que sentir el salitre. Está, en efecto, muy húmeda. Permítame que le ruegue que regrese. ¿No? Entonces, no me queda más remedio que abandonarlo; pero debo antes prestarle algunos cuidados que están en mi mano.
-¡El amontillado! -exclamó mi amigo, que no había salido aún de su asombro.
-Cierto -repliqué-, el amontillado.

Y diciendo estas palabras, me atareé en aquel montón de huesos a que antes he aludido. Apartándolos a un lado no tarde en dejar al descubierto cierta cantidad de piedra de construcción y mortero. Con estos materiales y la ayuda de mi paleta, empecé activamente a tapar la entrada del nicho.

Apenas había colocado al primer trozo de mi obra de albañilería, cuando me di cuenta de que la embriaguez de Fortunato se había disipado en gran parte.

El primer indicio que tuve de ello fue un gemido apagado que salió de la profundidad del recinto. No era ya el grito de un hombre embriagado. Se produjo luego un largo y obstinado silencio. Encima de la primera hilada coloqué la segunda, la tercera y la cuarta. Y oí entonces las furiosas sacudidas de la cadena. El ruido se prolongó unos minutos, durante los cuales, para deleitarme con él, interrumpí mi tarea y me senté en cuclillas sobre los huesos. Cuando se apaciguó, por fin, aquel rechinamiento, cogí de nuevo la paleta y acabé sin interrupción las quinta, sexta y séptima hiladas. La pared se hallaba entonces a la altura de mi pecho. De nuevo me detuve, y, levantando la antorcha por encima de la obra que había ejecutado, dirigí la luz sobre la figura que se hallaba en el interior.

Una serie de fuertes y agudos gritos salió de repente de la garganta del hombre encadenado, como si quisiera rechazarme con violencia hacia atrás.

Durante un momento vacilé y me estremecí. Saqué mi espada y empecé a tirar estocadas por el interior del nicho. Pero un momento de reflexión bastó para tranquilizarme. Puse la mano sobre la maciza pared de piedra y respiré satisfecho. Volví a acercarme a la pared, y contesté entonces a los gritos de quien clamaba. Los repetí, los acompañé y los vencí en extensión y fuerza. Así lo hice, y el que gritaba acabó por callarse.

Ya era medianoche, y llegaba a su término mi trabajo. Había dado fin a las octava, novena y décima hiladas. Había terminado casi la totalidad de la oncena, y quedaba tan sólo una piedra que colocar y revocar. Tenía que luchar con su peso. Sólo parcialmente se colocaba en la posición necesaria. Pero entonces salió del nicho una risa ahogada, que me puso los pelos de punta. Se emitía con una voz tan triste, que con dificultad la identifiqué con la del noble Fortunato. La voz decía:

-¡Ja, ja, ja! ¡Je, je, je! ¡Buena broma, amigo, buena broma! ¡Lo que nos reiremos luego en el palazzo, ¡je, je, je! a propósito de nuestro vino! ¡Je, je, je!
-El amontillado -dije.
-¡Je, je, je! Sí, el amontillado. Pero, ¿no se nos hace tarde? ¿No estarán esperándonos en el palazzo Lady Fortunato y los demás? Vámonos.
-Sí -dije-; vámonos ya.
-¡Por el amor de Dios, Montresor!
-Sí -dije-; por el amor de Dios.

En vano me esforcé en obtener respuesta a aquellas palabras. Me impacienté y llamé en alta voz:

-¡Fortunato!
No hubo respuesta, y volví a llamar.
-¡Fortunato!

Tampoco me contestaron. Introduje una antorcha por el orificio que quedaba y la dejé caer en el interior. Me contestó sólo un cascabeleo. Sentía una presión en el corazón, sin duda causada por la humedad de las catacumbas. Me apresuré a terminar mi trabajo. Con muchos esfuerzos coloqué en su sitio la última piedra y la cubrí con argamasa. Volví a levantar la antigua muralla de huesos contra la nueva pared. Durante medio siglo, nadie los ha tocado. In pace requiescat.

FIN

Firma de Edgar Allan Poe

Título original The Cask of Amontillado publicado en Filadelfia en la revista/editorial Godey’s Lady’s Book en la sección Tales of the grotesque and arabesque en 1846.


Irónicamente, el lema «Nemo me impune lacessit» que significa «Nadie me ofende impunemente» esta atisbando el futuro de su amigo, dando gota a gota las intenciones, pero nunca dejando verlas por completo. Edgar lo utiliza como ahora usamos frases casuales, por ejemplo: ¿Ya leíste el libro “Busca una vida”? Muy interesante el lema, su vinculo con Edgar y otras tantas cosas… pero no te arruinare lo divertido de su búsqueda por Internet.

¿Cuál es tu obra favorita de Edgar Allan Poe? ¿Has tenido amigos a los que quisieras mostrar tu barril de amontillado? Evidentemente, cuando Jorge Luis Borges escribía sobre el perdón, la venganza y el olvido… no había leído a Edgar.