Mas grandes.

 

Y aunque fue bajo la lluvia que inventamos ese beso
la tormenta no nos pudo detener
Los dos prometimos no vivir en el pasado
y a vivir la vida por primera vez

Trazamos el camino en contra del destino
y nunca nos vencimos porque somos
mas grandes que el amor

Me encantaría un bar donde, en vivo, hubiera este tipo de música. Justo ahora me estoy imaginando cuanto le disfrutaría. Ya me vi, ya me vi (como dicen por estos rumbos y en esta época… o en la época que llevo conmigo).

Seguramente será un lugar para chavorucos (depende de cuando leas esta entrada).

Giovanna Romo por si te preguntabas el nombre de la modelo.

Las gentes que viajan…

Las gentes que viajan adquieren una

forma fragilísima de belleza.

 

Por algunas horas se transforman en algo

singular, y viven agudamente;

descubren extraños sentimientos

que no sospechaban que pudieran

tenerse, y caminan como dichosos.

 

En las estaciones de los trenes,

mientras esperaba, he vivido

horas melancólicamente ricas.

 

He visto partir a las gentes,

y no estaban solas: se sumergían

en su larga noche de viaje,

llevando en su sangre la pureza

que dan las distancias y los adioses;

pobladas de bocas y de miradas,

se purificaban como si fueran

a entrar en un templo o en un combate.

 

Y he visto regresos y llegadas, abrazos

de amor entre gentes que no se amaban;

pero, sin embargo, el amor lucia

en ellos, brillaba evidente.

 

Y los que regresan sin que nadie

los espere viven también; trajeron

una soledad mas limpia, un tesoro

de pueblos hallados, de noches descubiertas.

 

Y cargan sus viejas valijas,

y sus bolsas llenas de fruta

que es igual a la que comen a diario;

pero que ha de darles un sabor de cosas

buenas, de placer incomparable,

al llevarlos, plácidos, al recuerdo

de los vendedores en el camino,

de las casas lúcidas en la sombra lejana.

 

Y los que regresan y los que parten

se confunden: todos llevan con ellos

una sensación de heroísmo,

una lumbre tenue que se funda

en su corazón, y se derrama

y enciende sus rostros atónitos,

poblados de pérdidas y esperanzas.

Rubén Bonifaz Nuño

Ortega, J.. (2001). Antología de la poesía hispanoamericana actual. México: Siglo XXI.

I wish you enough

I wish you enough sun to keep your attitude bright.
I wish you enough rain to appreciate the sun more.
I wish you enough happiness to keep your spirit alive.
I wish you enough pain so that the smallest joys in life appear much bigger.
I wish you enough gain to satisfy your wanting.
I wish you enough loss to appreciate all that you possess.
I wish enough «Hello’s» to get you through the final «Goodbye».

I wish you enough.
Just enough

Gummi LaTeX

Hace poco recordé (dos cosas) la primera es a un compañero docente que realizaba sus exámenes en una aplicación, la cual de entrada me parecía complicada. Pero tenían sus PDF un formato muy nítido y claro, muy profesional. Algo que no había podido conseguir al exportar desde un MS Word o un OpenOffice

La razón por la cual me acorde de eso fue que en las aplicaciones sugeridas de Ubuntu se encontraba una  aplicación para las publicaciones científicas. Un editor de LaTeX.

gummi

Por supuesto que lo mostrado no es precisamente el uso mas científico que se le pudiere dar al programa. Pero es entretenido, y el entretenerse es la clave para aprender cosas nuevas.

La segunda cosa que recordé, al enterarme que LaTeX es utilizado para la creación de libros, es exactamente eso: un libro inconcluso, mi libro inconcluso de Termodinámica. Espero pronto ponerme las pilas de nuevo.

*Realmente no necesita de la fila 2 a la 7 para hacer la figura, ni de la 9 ni del \LARGE, pero se ve mejor. La parte que me resulto complicada fue hacerlo funcionar a partir de un ejemplo que encontré en la red (un blog aparentemente abandonado). Ya que el ejemplo no funcionaba en la versión actual de GUMMI. Pero no te complicare demasiado la vida, aquí esta el código.

\documentclass[a4paper]{article}

\usepackage[utf8]{inputenc}
\usepackage{caption}
\usepackage{graphicx}
\usepackage{wrapfig}
\usepackage{shapepar}

\renewcommand{\familydefault}{\sfdefault}

\begin{document}

\LARGE \heartpar {Cuando tengas ganas de morirte
esconde la cabeza bajo la almohada
y cuenta cuatro mil borregos.
Quédate dos días sin comer
y veras qué hermosa es la vida:
carne, frijoles, pan.
Quédate sin mujer: verás.
Cuando tengas ganas de morirte
no alborotes tanto: muérete
y ya.}

\end{document}

Ya solo falta que me ponga las pilas y me de mas tiempo para terminar ese libro. Pero mientras tanto lo pondré en la lista de las cosas que no haré hasta que se me terminen las excusas. Ya es hora de dormir.

El futuro

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado, ni en el gesto
de elegir el menú, ni en la sonrisa
que alivia los completos de los subtes,
ni en los libros prestados ni en el hasta mañana.

No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes o una blusa.

Me enojaré amor mío, sin que sea por ti,
y compraré bombones pero no para ti,
me pararé en la esquina a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles y de puentes.

No estarás para nada, no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.

Julio Cortázar

Al final.

Es mejor de lo que parece, una bolsa de plástico y un tanque de casi aire (solo uno de sus elementos), un respirador artificial con propósito invertido.

Ni siquiera estoy despeinado. Listo y preparado con lo mejor de mis trapos. Espero no olvidar nada. Es importante pues eso arruinaría la dignidad/solemnidad del evento, en esa última contracción involuntaria. Y nada de andar haciendo desorden.

Han sido geniales estos días, “salir a rumbear sin pensar en la cuenta” canta Juanes, una burbuja de irrealidad antes de dormir y ser magnánimo conmigo mismo, al menos por ahora, dejar de preocuparte/preocuparme ¿será la versión moderna del ultimo cigarrillo?

En este patíbulo de autoservicio, quien ordena descarguen los fusiles es uno. Pero antes de dormir (para terminar bien el día que amenaza con ser el último) ir al cine, comer aquí, salir allá, leer otra novela, enviar un mensaje, aprender otra ciencia, distraerse. No pensar, pensando, de eso se trata al final.

¡Ser, o no ser, es la cuestión!

¿Qué debe

más dignamente optar el alma noble

entre sufrir de la fortuna impía

el porfiador rigor, o rebelarse

contra un mar de desdichas, y afrontándolo

desaparecer con ellas?

Morir, dormir, no despertar más nunca,

poder decir todo acabó; en un sueño

sepultar para siempre los dolores

del corazón, los mil y mil quebrantos

que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara

concluir así!

¡Morir…

quedar dormidos…

Dormir…

tal vez soñar!

¡Ay! allí hay algo

que detiene al mejor. Cuando del mundo

no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños

vendrán en ese sueño de la muerte!

Eso es, eso es lo que hace el infortunio

planta de larga vida. ¿Quién querría

sufrir del tiempo el implacable azote,

del fuerte la injusticia, del soberbio

el áspero desdén, las amarguras

del amor despreciado, las demoras

de la ley, del empleado la insolencia,

la hostilidad que los mezquinos juran

al mérito pacífico, pudiendo

de tanto mal librarse él mismo, alzando

una punta de acero? ¿quién querría

seguir cargando en la cansada vida

su fardo abrumador?…

Pero hay espanto

¡allá del otro lado de la tumba!

La muerte, aquel país que todavía

está por descubrirse,

país de cuya lóbrega frontera

ningún viajero regresó, perturba

la voluntad, y a todos nos decide

a soportar los males que sabemos

más bien que ir a buscar lo que ignoramos.

Así, ¡oh conciencia!, de nosotros todos

haces unos cobardes, y la ardiente

resolución original decae

al pálido mirar del pensamiento.

Así también enérgicas empresas,

de trascendencia inmensa, a esa mirada

torcieron rumbo, y sin acción murieron.

(El soliloquió de Hamlet, de William Shakespeare)

Una carta escrita a mano, o un correo con envió programado. Indicación/petición de ser destruida, contiene la versión oficial a ser contada (o qué se pide sea contada). Algo muy simple, un “llegue y así estaba”. Y es así, casi por completo cierto.

No necesitara sostenerse durante mucho tiempo, solo el necesario. Las disculpas por no haber respirado en otro lado, una lástima tener que bajar todo esto por las escaleras. Será mas practico tras la puerta en la entrada.

Ultimas indicaciones/sugerencias, evidentemente no se encuentra ya uno en posición de exigir algo. Retira esto, desaparece aquello, cierra mis ojos de estar abiertos, este sobre es para fulano y este para mengana… Y más detalles/instrucciones/sugerencias, por el estilo, en ese sobre. Fue/será breve e indoloro (o de menos no perceptible/detectable).

Lo difícil es encontrar el momento adecuado, muy poco el tiempo necesario (una vez inicia el respirador) uno a tres minutos, quizá cuatro. ¿Importa realmente? pero es la preparación previa, la rumia de pensamientos. Como cocinero que tarda más el preparado que el degustado.

¡Ay! ¡Que molesta me resulta la consciencia! La esperanza, la esperanza… El único sentimiento que no nos pertenece, es la vida misma aferrándose, resistiéndose (parafraseando alguna parte de Rayuela) y postergando este asunto… A tal vez mañana.

¿Qué debe más dignamente optar el alma?


Ejercicio: ¿Cual sería la ultima entrada? En caso de que se pudiera decidir que lo fuera.

Ella lo sabe.

Fiel a mi costumbre intento pasarte de largo,
Por temor a que mi piel recuerde,
Que murió en tus brazos.

La fe se me escapo contigo,
Perdieron rumbo mis zapatos,
Y a la deriva a veces lloro
Imaginando, todo lo que no pasamos.

Trate
con mas pena que gloria
olvidar tu espalda,
Pero mi cuerpo en otros brazos
Terminaba, por trazar tu mapa.

Tu nombre me quebró el silencio,
Se me escapo de madrugada,
No he dormido y por error
Le suplique a la noche que te regresara.

Llueve en el silencio ausente,
De mis desengaños,
Porque el olvido no me deja reescribir,
La historia fuera de tus brazos.

Y ella lo sabe,
Y no dice nada,
Ella lo sabe,
Que tras de tu recuerdo un día,
Se me fugo, el alma.
—-
Canción Ella lo sabe
Interprete Edgar Oceransky

Solamente esta un poco editada

El Alfarero

Todo tu cuerpo tiene
copa o dulzura destinada a mí.
Cuando subo la mano
encuentro en cada sitio una paloma
que me buscaba, como
si te hubieran, amor, hecho de arcilla
para mis propias manos de alfarero.
Tus rodillas, tus senos,
tu cintura
faltan en mí como en el hueco
de una tierra sedienta
de la que desprendieron
una forma,
y juntos
somos completos, como un solo río,
como una sola arena.

Pablo Neruda
Voz Jesús García.

Canción para …

Tal vez guardes mi libro en alguna gaveta,
sin que nadie descubra cuál relata su historia,
pues será simplemente, los versos de un poeta,
tras de arrancar la página de la dedicatoria…

Y pasarán los años… Pero acaso algún día,
o acaso alguna noche que estés sola en tu lecho,
abrirás la gaveta – como una rebeldía,
y leerás mi libro- tal vez como un despecho.

Y brotará un perfume de una ilusión suprema
sobre tu desencanto de esposa abandonada.
Y entonces con orgullo, marcarás la página…
y guardarás mi libro debajo de la almohada.

José Ángel Buesa