Job 21 (NTV)

Séptimo discurso de Job: respuesta a Zofar

21 Entonces Job habló de nuevo:

«Escuchen con atención lo que digo;
    es una forma de consolarme.

»Mi queja es con Dios, no con la gente.
    Tengo buenas razones para estar tan impaciente.
Mírenme y quédense atónitos;
    tápense la boca con la mano, totalmente sorprendidos.
Cuando pienso en lo que estoy diciendo, me estremezco
    y mi cuerpo tiembla.

»¿Por qué prosperan los malvados
    mientras se vuelven viejos y poderosos?
Llegan a ver a sus hijos crecidos y establecidos,
    y disfrutan de sus nietos.
Sus hogares no corren ningún peligro,
    y Dios no los castiga.
10 Sus toros nunca dejan de procrear;
    sus vacas tienen terneros y nunca pierden sus crías.
11 Dejan brincar a sus niños como corderitos;
    sus pequeños saltan y bailan.
12 Cantan con panderetas y arpas
    y celebran al sonido de la flauta.
13 Pasan sus días con prosperidad;
    luego van a la tumba[a] en paz.
14 Sin embargo, le dicen a Dios: “Vete,
    no queremos nada de ti ni de tus caminos.
15 ¿Quién es el Todopoderoso y por qué debemos obedecerlo?
    ¿En qué nos beneficiará orar?”.
16 (Creen que su prosperidad depende de ellos,
    pero yo no tendré nada que ver con esa forma de pensar).

17 »Sin embargo, la luz de los malvados parece no extinguirse nunca.
    ¿Alguna vez tienen problemas?
    ¿Acaso Dios les reparte dolores con enojo?
18 ¿Se los lleva el viento como la paja?
    ¿Los arrastra la tormenta como al heno?
    ¡De ninguna manera!

19 »Ustedes dicen: “Bien, ¡al menos Dios castigará a los hijos de ellos!”;
    pero yo digo que él debería castigar a los que pecan
    para que comprendan su juicio.
20 Que vean con sus propios ojos su destrucción,
    y beban en abundancia del enojo del Todopoderoso.
21 Pues, después de muertos,
    no les importará lo que le suceda a su familia.

22 »Pero ¿quién podrá enseñarle algo a Dios,
    si es él quien juzga aun a los más poderosos?
23 Una persona muere próspera,
    muy cómoda y segura,
24 la viva imagen de la salud,
    en excelente forma y llena de vigor.
25 Otra persona muere en amarga pobreza,
    sin haber saboreado nunca de la buena vida.
26 Sin embargo, a los dos se les entierra en el mismo polvo;
    los mismos gusanos los comen a ambos.

27 »Miren, yo sé lo que están pensando;
    conozco los planes que traman contra mí.
28 Me hablarán de gente rica y malvada,
    cuyas casas desaparecieron a causa de sus pecados;
29 pero pregunten a los que han visto mucho mundo
    y ellos les dirán la verdad.
30 Los malvados se salvan en tiempos de calamidad
    y se les permite escapar del desastre.
31 Nadie los critica abiertamente
    ni les dan su merecido por lo que hicieron.
32 Cuando los llevan a la tumba,
    una guardia de honor vigila su sepultura.
33 Un gran cortejo fúnebre va al cementerio.
    Muchos presentan sus respetos cuando los sepultan
    y descansan en paz bajo tierra.

34 »¿Cómo podrán consolarme sus frases huecas?
    ¡Todas sus explicaciones son mentiras!».


En el plan de lectura que estoy siguiendo se ha estado leyendo el libro de Job y me parece que está lleno de sentido. Muchas veces, cuando hablo con los otros, me parezco mucho a los «amigos» de Job. Y, por supuesto, también he tenido amigos así… He tenido una visión reducida y simple. Sin embargo, no siempre (rara vez) la explicación más fácil es la acertada.

Salmo 131

Señor, mi corazón no es orgulloso,
ni son altivos mis ojos;
no busco grandezas desmedidas,
ni proezas que excedan a mis fuerzas.

Todo lo contrario:
he calmado y aquietado mis ansias.
Soy como un niño recién amamantado en el regazo de su madre.
¡Mi alma es como un niño recién amamantado!

Alma mía*, pon tu esperanza en el Señor
desde ahora y para siempre.


No es exactamente así pero me gusta personalizarlos, cuando leo cambio las referencias de tercera persona o de grupo, o al pueblo en general por algo más personalizado. Donde dice Alma mía originalmente dice Israel (en la NVI). Este Salmo corto y profundo de David, me hace meditar en la forma en que este mundo nos quiere valorar, con criterios que a los ojos de Dios no tienen valor. No hay que ir tan de prisa, no hay que afanarnos. Todo llega en su momento, todo lo que necesitamos, como añadidura.

Isaías 43:2-3a

Cuando cruces las aguas,
yo estaré contigo;
cuando cruces los ríos,
no te cubrirán sus aguas;
cuando camines por el fuego,
no te quemarás ni te abrasarán las llamas.
Yo soy el Señor, tu Dios

Isaías 43:2-3a

Observemos que Isaías empieza las oraciones con la palabra «cuando» y no «sí», cuando cruces las aguas, cuando cruces los ríos, cuando camines por el fuego. «Cuando» significa que en algún momento sucederá así que debemos estar preparados.

Cuando cruces las aguas habla de la profundidad de la prueba, cuando nos sentimos sofocados pero Dios dice «yo estaré contigo», luego vienen los ríos que hace alusión a la fuerza, a la turbulencia pero «no te cubrirán sus aguas», finalmente habla de la intensidad que la prueba puede tener «cuando camines por el fuego» pero esta la promesa de que nos levantaremos sin quemaduras. Este pasaje tiene motivos para tener esperanza en momentos de angustia, Dios dice: Yo estaré contigo, no te cubrirán las aguas, no te quemaras. El transformara el mal en bien, y lo que nos pasa lo transformará para su gloria Él está conmigo, el va delante de mí, Él es siempre fiel, así que confiemos en sus promesas. (Vuelve a leer e pasaje).

Recordar

Asombroso el poder de nuestra mente, que puede traer a voluntad pensamientos (si se controla) o puede desbocarse y seguir sin control hilos de pensamientos destructivos, me parece solo lo hace hacia lo destructivo. Lo irónico es que sin importar si los pensamientos rumiados sean ciertos o no, el meditar en ellos (pensar constantemente) tiene el poder de volverlos reales, o al menos terminare por considerarlos reales, y por ende se actúa en torno a dicha realidad. Si tu te crees algo, actuaras de acuerdo a lo que crees.

Resulta angustioso sentir que no sé esta pensando bien, que no se puede hacer nada al respecto y estar paralizado cuando se aceleran los pensamientos a donde no quieres se dirijan. ¿Qué se puede hacer cuando me doy cuenta que mis pensamientos no son los que quiero? ¿Cómo detengo esa avalancha abrumadora? Recordando, teniendo el rol activo de recordar.

No obstante, aún me atrevo a tener esperanza cuando recuerdo lo siguiente:

¡El fiel amor del Señor nunca se acaba.
Sus misericordias jamás terminan.

Lamentaciones 3:21-22 (NTV)

Pero después me acuerdo de todo lo que has hecho, oh Señor;
recuerdo tus obras maravillosas de tiempos pasados.
Siempre están en mis pensamientos;
no puedo dejar de pensar en tus obras poderosas.

Salmos 77:11-12 (NTV)

Tenemos que traer al corazón, recordar, verdades que debemos tener presentes. Tenemos que hablar a nuestra mente, tenemos que traer a nuestro corazón la conciencia de algo más grande que nuestro problema. Tenemos que recordarnos el panorama completo, y evitar enfocarnos solo en el conflicto.

Aun así, me atreví a escribirles sobre algunos de estos temas porque sé que lo único que necesitan es recordarlos. Pues, por la gracia de Dios

Romanos 15:15 (NTV)

Y es justo que deba seguir recordándoselas mientras viva.

2 Pedro 1:13 (NTV)

¿Qué necesito recordarme cuando estoy pasando por esos momentos? Es importante empezar por traer a nuestra memoria primero, las herramientas y promesas qué tenemos. Y en su debido tiempo, si se da la ocasión, ayudar a otros a recordar.

¿Ansiedad?

Que todo mi ser espere en silencio delante de Dios,
    porque en él está mi esperanza.
Solo él es mi roca y mi salvación,
    mi fortaleza donde no seré sacudido.
Mi victoria y mi honor provienen solamente de Dios;
    él es mi refugio, una roca donde ningún enemigo puede alcanzarme.
Oh pueblo mío, confía en Dios en todo momento;
    dile lo que hay en tu corazón,
    porque él es nuestro refugio.
Salmos 62:5-8 NTV

Isaías 43:1-5 (TLA)

«Dios tu creador te dice: “No tengas miedo. Yo te he liberado; te he llamado por tu nombre y tú me perteneces. Aunque tengas graves problemas, yo siempre estaré contigo; cruzarás ríos y no te ahogarás, caminarás en el fuego y no te quemarás porque yo soy tu Dios y te pondré a salvo. Yo soy el Dios santo de Israel. Israel, yo te amo; tú vales mucho para mí. Para salvarte la vida y para que fueras mi pueblo, tuve que pagar un alto precio. Para poder llamarte mi pueblo, entregué a naciones enteras, como Sabá, Etiopía y Egipto. No tengas miedo; yo siempre estaré contigo. No importa dónde estés, yo te llamaré y te haré volver a tu tierra, y volverás a ser mi pueblo. » Isaías 43:1-5 TLA

Me gusta cuando leo pasajes, en la segunda vuelta de lectura, el personalizarlos; No tengas miedo (alma mía), porque Él me ha liberado, me ha llamado por mi nombre y le pertenezco. Aunque tenga grandes problemas siempre estará conmigo. Porque me ama y valioso soy para Él. No importa dónde este, Él me hace volver.

Hablando como un vencedor.

Las palabras son muy importantes para nosotros los seres humanos, las que decimos a otros o las que nos decimos a nosotros mismos. Decir las palabras correctas nos ayuda para alcanzar nuestros sueños y ser vencedores.

LO QUE DECIMOS AFECTA NUESTRAS MENTES

Lo que decimos tiene la peculiaridad de convertirse en un hecho, el sabio Salomón conocía el poder de las palabras, escribió «Del fruto de la boca del hombre se llenara su vientre; se saciará del producto de sus labios» (Proverbios 18:20). Lo que Salomón esta diciendo es que las palabras correctas o incorrectas satisfacen a las personas, pero va un poco mas allá de eso al decir en el siguiente versículo  «La muerte y la vida están en poder de la lengua y el que la ama comerá de sus frutos» en traducciones contemporáneas dice «La lengua puede traer vida o muerte; los que hablan mucho cosecharán las consecuencias.» 

Las palabras mas devastadoras no son aquellas que las personas nos dicen, sino aquellas que nosotros nos decimos a nosotros mismos. Podemos sobrevivir cuando alguien nos dice cosas negativas, pero cuando nosotros nos decimos cosas negativas es muy dificil superarlo. Palabras en comentarios como «tengo muy mala memoria», «no soy bueno para esto», «soy muy malo para aquello», «nunca voy a hacer algo de mi vida» entre tantos otros ejemplos que puedo mencionar y tantos mas que se te vienen a la mente. Al tener estas palabras y por consecuencia esos pensamientos nos estamos boicoteando cualquier esfuerzo por avanzar.

«Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.» (Romanos 10:17) Esto quiere decir que cuando nuestros oídos escuchan la palabra de Dios provocan en nosotros fe. Debemos hablar de manera que honremos el maravilloso trabajo que Dios hizo cuando nos cre´. Cada vez que decimos «no puedo», realmente estamos diciendo: «Dios hiciste mal trabajo cuando me creaste, soy un desastre». Tenemos que rempazar las frases: «no puedo» y «no soy», con las palabras de David quien dijo:  «Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien.» (Salmos 139:13-14).

Seria saludable que hiciéramos esta declaración con mas frecuencia. Pero no debemos de irnos al extremo diciendo «Soy el más grande de todos, soy el mejor de todos», pero si es necesario que reconozcamos la maravillosa obra que Dios hizo en nosotros cuando nos creó.

LO QUE DECIMOS AFECTA A AQUELLOS QUE ESTÁN A NUESTRO ALREDEDOR

No sólo nuestras palabras afectan lo que hacemos y logramos, pero lo que decimos tiene un poderoso efecto en otros. La lengua de una persona puede influenciar a otros en maneras asombrosas. Aquellos que son padres de familia deben entender que sus palabras levantarán o destruirán a sus hijos. A muchos de mis alumnos, cuando son traídos por sus padres a clases, al ser presentados agregan frases como «para que le quites lo tonto», » a ver sí así aprende». Los niños se convierten en lo que constantemente sus padres les profetizan.  El apóstol Pablo en su carta a los efesios nos da la siguiente instrucción «Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.» Efesios 4:29. Algunos padres piensan que sus hijos raramente hacen lo que les dicen, pero irónicamente cuando los padres ponen pensamientos negativos en sus hijos, por lo general terminan haciendo exactamente eso.

LO QUE DECIMOS NOS AFECTA ESPIRITUALMENTE

Números nos cuenta la historia del pueblo de Israel en el desierto y cómo empezaron a quejarse. Cuando murmuraban decían: «¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos!»

En Números 14:2 Dios respondido a Israel de la siguiente manera: «Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros

El pasaje parece indicar que las palabras que decimos pueden convertirse en oraciones a Dios. Debemos tener cuidad con lo que decimos. Dios puede contestarlo como si fuera una oración. Lo que decimos tiene un poderoso efecto espiritual en nosotros, a tal grado que, lo que decimos determina nuestro destino eterno.

¿Qué hubiera sucedido si el pueblo de Israel hubiera dicho como Caleb: «Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos.»? Ellos murieron porque dijeron que iban a morir. ¿Conoce a alguien que siempre decía que se enfermaría de cáncer o alguna otra enfermedad y le sucedió? Los hipocondríacos son personas que sin tener una enfermedad se la provocan a si mismos porque ellos llenos de temor confiesan que se enfermarán. Repito: Lo que decimos tiene un poderoso efecto espiritual en nosotros, a tal grado que, lo que decimos determina nuestro destino eterno.

«Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación«. Romanos 10:9-10.

Si las palabras tienen un efecto tan poderoso en nosotros, digamos palabras correctas. Seamos positivos en la forma de hablar, confesemos palabras para edificar, recordando que nuestras palabras se pueden convertir en oraciones.

___________________________________________

Estudio Para grupos de crecimiento no. 689,
Célula de Castillo del Rey brisas.
Editado y ampliado por Jesús García.