Experimento

Crear los siguientes hábitos:

  1. Levantarse temprano, tener tiempo para salir sin prisa (planificar el descanso).
  2. Ejercitarse, al menos 30 minutos al día (caminar en mi caso)
  3. Meditar, tiempo para relajarse. Mente en blanco (una vez al día)
  4. Establecer metas, semanales primero (y programarlas en el calendario). Establecer metas a largo plazo y estrategias para llegar, arriesgarse.
  5. Conocer nuevas personas, hacer lista de personas que conozco y separar en dos grupos: personas exitosas y personas tóxicas (alejarse de las tóxicas). Asistir a eventos y exposiciones de mi agrado, y conocer personas con intereses en común.
  6. Leer de manera enfocada, leer con un propósito. (definir propósito antes de elegir lectura). Si no se puede leer, escuchar audiolibros o podcast. Leer por diversión para el domingo.
  7. Mantener enfoque minimalista, en todos los aspectos de la vida.
  8. Controlar los gastos, no comprar nada inútil. Para comprar algo grande (costoso)  preguntar antes ¿me hará mejor? ¿será útil?, si la respuesta es SI esperar dos o tres semanas, y si aun sigue siendo la misma respuesta, entonces, comprarlo.
  9. Disfrutar el momento, estar presente (la consciencia) en lo que se está haciendo sin pensar en otra cosa.

Evitar:

  1. Dormir demasiado.
  2. Trabajar para otros.
  3. Hacer todo solo.
  4. Ver televisión en tiempo libre. (Ver televisión en cualquier tiempo).
  5. Descuidar la apariencia (adiós barba silvestre).

 

The Other Pair

 

Based On A Situation Of Ghandi’s Life
Directed by : ٍSarah Rozik
Screenplay : Mohammed Maher
D.O.P : Haitham Nasser
Edited by : Eman Samir
Sound Engineer & Music : Mohamed Hassan Elhanafy
Art Director : Hassan Elplisy
Production Manger: Yasser Elfishawy
Actors : Ali Rozik & Omar Rozik

 

El tren y los zapatos.

Iba Gandhi junto con un amigo a tomar un tren. Como no tenían dinero, trataban de subirse en marcha a un tren de mercancías, cuando éste estaba arrancando.

Vieron el tren arrancar, así que empezaron a correr hacia él, para poder subirse con un salto. Al saltar, a Gandhi se le cayó uno de sus zapatos. El tren ya iba demasiado rápido como para bajarse, coger el zapato y volverse a subir.

Gandhi tiró el otro zapato.

El amigo, sorprendido, le preguntó:
-¿Por qué has hecho eso?
A lo que Gandhi respondió:
-A mí, este zapato suelto no me sirve de nada, en cuanto lleguemos a destino tendré que hacerme con otro par. A la persona que encuentre el zapato que se me cayó, ese zapato suelto no le servirá de nada. Así, al menos, alguien se encontrará con un par de zapatos, y le serán de utilidad…

 

Al final.

Es mejor de lo que parece, una bolsa de plástico y un tanque de casi aire (solo uno de sus elementos), un respirador artificial con propósito invertido.

Ni siquiera estoy despeinado. Listo y preparado con lo mejor de mis trapos. Espero no olvidar nada. Es importante pues eso arruinaría la dignidad/solemnidad del evento, en esa última contracción involuntaria. Y nada de andar haciendo desorden.

Han sido geniales estos días, “salir a rumbear sin pensar en la cuenta” canta Juanes, una burbuja de irrealidad antes de dormir y ser magnánimo conmigo mismo, al menos por ahora, dejar de preocuparte/preocuparme ¿será la versión moderna del ultimo cigarrillo?

En este patíbulo de autoservicio, quien ordena descarguen los fusiles es uno. Pero antes de dormir (para terminar bien el día que amenaza con ser el último) ir al cine, comer aquí, salir allá, leer otra novela, enviar un mensaje, aprender otra ciencia, distraerse. No pensar, pensando, de eso se trata al final.

¡Ser, o no ser, es la cuestión!

¿Qué debe

más dignamente optar el alma noble

entre sufrir de la fortuna impía

el porfiador rigor, o rebelarse

contra un mar de desdichas, y afrontándolo

desaparecer con ellas?

Morir, dormir, no despertar más nunca,

poder decir todo acabó; en un sueño

sepultar para siempre los dolores

del corazón, los mil y mil quebrantos

que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara

concluir así!

¡Morir…

quedar dormidos…

Dormir…

tal vez soñar!

¡Ay! allí hay algo

que detiene al mejor. Cuando del mundo

no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños

vendrán en ese sueño de la muerte!

Eso es, eso es lo que hace el infortunio

planta de larga vida. ¿Quién querría

sufrir del tiempo el implacable azote,

del fuerte la injusticia, del soberbio

el áspero desdén, las amarguras

del amor despreciado, las demoras

de la ley, del empleado la insolencia,

la hostilidad que los mezquinos juran

al mérito pacífico, pudiendo

de tanto mal librarse él mismo, alzando

una punta de acero? ¿quién querría

seguir cargando en la cansada vida

su fardo abrumador?…

Pero hay espanto

¡allá del otro lado de la tumba!

La muerte, aquel país que todavía

está por descubrirse,

país de cuya lóbrega frontera

ningún viajero regresó, perturba

la voluntad, y a todos nos decide

a soportar los males que sabemos

más bien que ir a buscar lo que ignoramos.

Así, ¡oh conciencia!, de nosotros todos

haces unos cobardes, y la ardiente

resolución original decae

al pálido mirar del pensamiento.

Así también enérgicas empresas,

de trascendencia inmensa, a esa mirada

torcieron rumbo, y sin acción murieron.

(El soliloquió de Hamlet, de William Shakespeare)

Una carta escrita a mano, o un correo con envió programado. Indicación/petición de ser destruida, contiene la versión oficial a ser contada (o qué se pide sea contada). Algo muy simple, un “llegue y así estaba”. Y es así, casi por completo cierto.

No necesitara sostenerse durante mucho tiempo, solo el necesario. Las disculpas por no haber respirado en otro lado, una lástima tener que bajar todo esto por las escaleras. Será mas practico tras la puerta en la entrada.

Ultimas indicaciones/sugerencias, evidentemente no se encuentra ya uno en posición de exigir algo. Retira esto, desaparece aquello, cierra mis ojos de estar abiertos, este sobre es para fulano y este para mengana… Y más detalles/instrucciones/sugerencias, por el estilo, en ese sobre. Fue/será breve e indoloro (o de menos no perceptible/detectable).

Lo difícil es encontrar el momento adecuado, muy poco el tiempo necesario (una vez inicia el respirador) uno a tres minutos, quizá cuatro. ¿Importa realmente? pero es la preparación previa, la rumia de pensamientos. Como cocinero que tarda más el preparado que el degustado.

¡Ay! ¡Que molesta me resulta la consciencia! La esperanza, la esperanza… El único sentimiento que no nos pertenece, es la vida misma aferrándose, resistiéndose (parafraseando alguna parte de Rayuela) y postergando este asunto… A tal vez mañana.

¿Qué debe más dignamente optar el alma?


Ejercicio: ¿Cual sería la ultima entrada? En caso de que se pudiera decidir que lo fuera.