Cuatro

Mientras leía el evangelio de Juan, en el capitulo me asombra pensar Jesús se detuvo en el pozo, donde aquella mujer se acercaría. Es decir, uno creo que son casualidades pero para Él no. Y así como vio a Natanael… “pude verte debajo de la higuera antes de que Felipe te encontrara” del mismo modo la vio aún antes de siquiera pensar en ir a sacar agua.

Yo soy, esa mujer samaritana, somos soy cada uno de los personajes en la biblia, Moises tomando el crédito por cosas que no me pertenece, David cayendo en la tentación y también adorando con todo lo que era, el pueblo de Israel que a pesar de ver, experimentar y vivir padece de mala memoria… En algún momento de la vida he sido cada uno. Por eso es personal.

Saber que el encuentro conmigo de parte de Él es premeditado, que Él es quién acomodo todo para llegar a ese momento… donde mira con amor y confronta “ve y trae a tu esposo», siempre es justo donde no queremos nos toquen.

Es en ese momento cuando tambalea el corazón, donde se tiene que tomar una decisión: si me entristeceré como el joven rico, o como esa mujer. No se le puede seguir, y seguir mirando para atrás.

Me asombra la certeza con la que describe la conducta humana, mi conducta. Él siendo quien es, se ha tomado el tiempo de tener un encuentro personal conmigo. Y contigo también, también te esta buscando.

Alertas

Estaba meditando, desde hace un tiempo aunque no todo el tiempo, en las alertas que tuve y en él porque no les pude ver (o de verlos les ignore). De verdad, en el momento hice lo mejor que podía haber hecho (supongo o quiero pensar), tampoco voy a ser duro conmigo respecto a lo que ya hice. Solamente creo importante identificar y no repetir.

El primero, por el cual empece la entrada es el siguiente: Escucha a la persona, observa sus acciones y sus palabras, pon mucha atención a lo que te dice. Para que cuando te sugiera proceder de otro modo, le creas y le hagas caso. Si te dice que no esta liste o no quiere algo serio, o que tiene quereres no serios simultáneos… hazle caso, no muevas la frontera en tus limites, no permitas que el acuerdo al que puedan llegar termine vulnerando tus limites, pues no se detendrá con reventar ese limite, intentara romper tantos limites como le sea posible visualizar en ti.

No intentes convencerle después de haber intentado (y por favor, no intentes varías veces), de haber recibido de forma explicita o implícita su respuesta negativa. Es verdad que él no ya lo tenemos todos (aún antes de intentar) y si ya te lo confirmaron… no es necesario ir por la humillación. Si te fijas en los detalles puedes evitarlo. Si te dicen algo explicito, en ese mismo momento ordena el repliegue de tus sentimientos y esfuerzos.

El segundo, lo escribo en cuanto lo tenga procesado.

Nosotros

Ultimamente he notado, sin buscarlo, que me he refiero a mí como un nosotros. La primera vez que escribimos de esa manera fue en la entrada de hace tiempo, cuando hablaba de que somos varias personas a lo largo del tiempo, ya sea porque van cambiando nuestros yos, o porque llegan nuevos y salen obsoletos.

Cuando tienes diálogos contigo mismo, te cuestionas sobre diferentes asuntos y te contestas las preguntas (porque si alguien cuestiona luego alguien responde)… ¿Eres tú quien pregunta y eres tú quien responde? Obvio si… pero ¿el que responde es el mismo que el pregunta? O eres un tú quien pregunta y otro tu el que responde, dos (al menos)… al final entre nosotros llegamos a una conclusión. Aunque no la escribiremos, al menos por ahora.

Después desarrollamos bien esta entrada o la idea, ya que de momento el cuerpo esta pidiendo/exigiendo ir a la cama. (04:47 am)

Realmente

Esperábamos mientras preparaban todo para iniciar el tatuaje, C. me pregunto -¿sabes qué es para siempre?- Le dije que sí y continue sintiendo la ansiedad. Pero no es hasta hace un momento, mientras platicábamos por chat, dos días después que me entro de golpe, tome consciencia, de la profundidad de un «para siempre». También comprendí que todo el tiempo estamos fabricando recuerdos y en el recuerdo de mi primer para siempre ella estaría.

Recordé también, pero por notificación de una aplicación, unos días después de haber apartado la fecha, que el 18 (día en que me llenaron de color) es el cumpleaños de quién estimulo la escritura de algunas entradas previas (fatalistas algunas, buenas otras) y pensé que chingón. Es chingón no acordarme de eso y después, sin notificaciones, menos me acordare. Qué hermoso, de verdad, que no todos los para siempre son realmente para siempre.

Gerbera Naranja.

Mañana le toca y yo seré el espectador, quiere una gerbera naranja. No es su primer para siempre, pero el primero que le acompaño. Afortunadamente los para siempre, cuando no vienen de lo alto, no son para siempre y podemos empezar de nuevo.

C. ha asociado la gerbera naranja a la euforia y a la alegría, que simbolizan el éxito conseguido en todos los sueños o metas propuestos en la vida. Es bonito el significado que le ha dado. Ya escribiré mañana, sobre mañana o después de mañana.

Colores

Llevo toda la tarde/noche/madrugada ideando que escribir (tras la portada, o en algún lugar del mismo) para un par de libros que he de regalar a mi persona favorita. Uno de ellos me lo ha pedido (al menos el genero), otro de mi propia cosecha y el tercero es un clásico (66 textos en realidad) que todos debemos tener siempre a la mano.

El problema de los libros comienza cuando pienso en la forma para entregar ¿así tal cual o les preparó en algo más? Colocaré un par de separadores y haré otro… ¿en qué lugar deben ir? Podría dejarles en una parte del libro que me guste o una parte que le quiera dedicar… ¿Lo notaría o que sean regalos por separado? ¿debo decirle por cuál motivo esta el separador ahí?

En definitiva tenia razón Antoine de Saint-Exupéry, en el capitulo XXI de su publicación más conocida, hay al menos tres declaraciones profundas: (1) afirma que lo valioso de la Rosa proviene del tiempo invertido en ella, (2) se es responsable de lo domesticado y (3) lo esencial no puede verse con la ojos. Y no sé si en esta historia soy el principito, el zorro o la rosa. Un triangulo curioso, espero recordar después, que se merece su propia entrada al blog.

Hay una cuarta enseñanza: (4) en el habito se facilita la domesticación: «Lo mejor es venir siempre a la misma hora-dijo el zorro- Si sé que vienes a las cuatro de la tarde, comenzaré a estar feliz desde las tres.» (Espero no ser el zorro).

Bueno, regresando al tema. El siguiente reto, si dejo de prestar tanto en la forma (estética) del como se los entregare y me concentro en el contenido. ¿Debo de cuidar lo que le escriba? Imagino que el texto deberá poder pasar la prueba de alguna auditoría tóxica, para que no tenga nunca que arrancarle esa pagina (cuando la vida nos separé, es decir mi primer para siempre real es ese tatuaje) y solo mi persona favorita sea consciente de lo que significa o del origen del libro, para que así pueda conservarlo. Podría dejar que él yo del mañana (literalmente mañana) lo solucione.

Y regresando al tema, antes del tema previo, el original, la razón de tener las fotos en la publicación son mis colores nuevos, que por cierto me acompaño a colorearme, y ayer domingo llegue con buenas nuevas (el chisme de la mañana) a la casa, y fue muy grato haber sido recibido aceptación. Bueno, supongo que mañana avanzare en eso de los libros.

No es nada de tu cuerpo

No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca -tu boca
que es igual que tu sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo, en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada -¿qué es una mirada?-
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oido, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el suelo.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un gramo, ni un momento:

Es solo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.

Jaime Sabines

El Secreto.

Malos consejos.

Es un fragmento del libro El Secreto, hace tiempo le leí (o lo intenté, pues no pude terminarlo, literalmente no pude… eran palabras y estructuras que mi mente no quería seguir leyendo) y ahora estoy dando una re leída pensando que posiblemente algo habría cambiado en mi pensamiento (estructura) que me hiciera apreciar la lectura o ver algo diferente.

No mucho ha cambiado, hasta ahora, me parece que sigue promocionando una cultura de la negación. Llevando al extremo tóxico las posibilidades de un pensamiento positivo y citando a escritores sacando por completo del contexto dónde han dicho la frase, o haciendo pensar que dicho autor, pensador o filosofo comparte dichos puntos de vista. En otras palabras, recurre mucho a las falacias informales de atinencia, en particular a la falacia por autoridad «falacia ad verecundiam». (Aquí puedes encontrar el tema desarrollado sobre los errores al argumentar en la pagina de Conocimientos Fundamentales de Filosofía, por la UNAM).

Pero por supuesto, no he terminado el libro, así que podría haber un giro inesperado que haga cambiar la dirección de esta entrada, que actualizare según avance.

Pero por lo pronto (diciembre 8, 2021), podemos mencionar que el proceder correcto cuando sientes frustración, enfado o que no te sientes bien… Es averiguar cual es la razón por la que no te sientes bien y obviamente cambiarla, trabajar en ello, en lugar de viajar en tu mente a momentos mas felices, pues eso termina por suprimir la forma en que tu cuerpo y mente te dicen cuando algo no anda bien, cuando están pasando tus limites.

Unos días mas tarde (diciembre 14, 2021), no ha cambiado para nada mi percepción del libro. Observen el siguiente fragmento donde, por la ignorancia, pone en peligro la vida del que se crea el contenido del libro.

No lo leas, no te fuerces a hacer eso (es muy pesado empujarse un libro con el cual no concuerdas). El secreto es simple, el secreto es: no leer «el secreto».

69

a los 60 años
a sus 67 años

El día de hoy mi madre esta cumpliendo sus 69 años, el mismo día que mi hermana cumple años (curioso regalo de cumpleaños, dato curioso). Muy cercano a su cumpleaños sesenta se fue a festejar a la ruta de Matacanes (una ruta eco-turística en Nuevo León, México). A los 67 años hizo parapente. Este año al parecer lo mas arriesgado que hará será acompañarme unos días al lugar donde estoy iniciando un emprendimiento.

Por supuesto que admiro su animo para la vida, pero más me marcado su amor para conmigo. Demostrado tanto en las facetas que me gusta (generosidad) como en las que no me gustan al momento de recibirlas (reprensión), a final de cuentas lo que se necesita para educar. Y ahora que ha pasado más tiempo puedo ver que se hace lo que se puede, con los recursos que se tienen. Aun sin tener un manual, he sido muy afortunado por tenerle como guía y ejemplo. Mañana llega, ya les contare.

Me amo y me dijo.

Hace unos segundos, mientras aprovechaba el tiempo en lo que espero su salida del DIF, leía el devocional que estoy llevando, se llama Mi Espíritu, Mi Responsabilidad. Este devocional en el día tres habla sobre la obediencia. El texto toca puntos interesantes, desde luego. Pero, lo que atrapo mi pensamiento fue la mención a lo ocurrido con el «joven rico», en el evangelio de Marcos 10:21-22, le colocare en dos de mis traducciones favoritas, el 21 en NTV y el 22 en RVR60.

«Jesús miró al hombre y sintió profundo amor por él. —Hay una cosa que todavía no has hecho —le dijo—.  Anda y vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Después ven y sígueme.«

Marcos 10:21 NTV

En particular, lo que me conmovió, fue lo siguiente “Jesús miró al hombre y sintió profundo amor por él”… En la Reina Valera nos traduce de forma más poética «Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo»… Justo antes confrontar esta el sentir amor, para pedir que dejara aquello que tenia cautivo su corazón, en este caso era su riqueza (material). En mi caso fueron planes, expectativas y deseos, que era donde tenia mi tesoro y esperanza.

Mi oración, y mi responsabilidad, es tener preparado mi corazón para dar pasos en obediencia. Y no me ocurra como con el joven en la historia, que valoro más aquello que tenia a lo que podría vivir al seguir a Jesús.

«Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.»

Marcos 10:22 RVR60

Cada que algo en su palabra, o en sus formas de hablarme, me confronta y me incomoda (porque pide cambiar algo en mi vida) es Dios mismo sintiendo profundo amor por mí. Conmovido, teniendo compasión y diciéndome: Una cosa te falta, hay una cosa que todavía no has hecho